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Dos millones de musulmanes en España inician el Ramadán, que coincide este año con la Semana Santa

Ceuta y Melilla apagarán el Jueves y Viernes Santo el alumbrado especial del mes del ayuno por “respeto” a los desfiles procesionales

Rezo multitudinario de fin de ramadán en Ceuta, en 2019 (Foto: Antonio Sempere / Europa Press).
photo_camera Rezo multitudinario de fin de ramadán en Ceuta, en 2019 (Foto: Antonio Sempere / Europa Press).

El islam vuelve a ser una realidad española después de cinco siglos. Prueba de ello es que los musulmanes representan ya en España un 4% de la población, llegando a alcanzar el 43% y 52% en Ceuta y Melilla, respectivamente. Y ahora inician el Ramadán.

En Ceuta y Melilla, fiestas como el final del Ramadán (Eid al Fitr) o El Cordero (Eid al Kbir) se incluyen en el calendario laboral y escolar de la ciudad.

Ambos municipios han inaugurado ya el alumbrado tradicional del mes sagrado para los musulmanes, y lo han hecho teniendo en cuenta que bajo los arcos de bombillas han de pasar este año las procesiones de Semana Santa. La consejera de Festejos de Melilla, Elena Fernández Treviño, ha previsto incluso el apagado temporal de esas luces de Ramadán el Jueves y Viernes Santo, en señal de “respeto a otra cultura que también está celebrando su fiesta”.

Conexiones entre España y Marruecos

Aunque no existen cifras oficiales, las estimaciones más precisas calculan que un 10% de los 2 millones de musulmanes que viven en España son españoles conversos al islam. El grupo restante lo forman inmigrantes procedentes de países musulmanes que, en muchos casos, han obtenido ya la ciudadanía española, e hijos de esos migrantes que ingresaron en España durante las décadas pasadas.

Marruecos es el país de origen de la mayoría de los musulmanes que inician el Ramadán en España este fin de semana. Lo hacen esperanzados en que, una vez concluya este mes que empieza y termina con la luna creciente, se restablezcan las conexiones marítimas de pasajeros entre España y Marruecos y se abran las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla con su país de origen.

Los marroquíes que, con el cierre de esas fronteras de Tarajal y Beni Enzar en marzo de 2020, se quedaron “varados” en las dos ciudades españolas se calculan en unos 500: llevan dos años son poder volver a su país a causa del cierre de esas fronteras terrestres. Tampoco pueden hacerlo en avión desde un aeropuerto de la Península, pues el permiso de que disponen solo les autoriza a entrar diariamente desde Marruecos a Ceuta o Melilla para trabajar, por lo que no pueden ni deambular por el resto de España ni cruzar en ferry o aeronave a Algeciras o Málaga.

Una celebración lunar

El mes de Ramadán, según el calendario islámico, es un mes lunar y, por eso, cada año se mueve de fecha con respecto al calendario occidental. No hay una fecha precisa ni de inicio ni de final sino que, en cada uno de esos momentos, son unos observadores musulmanes los que lo determinan, en función de la fase de la luna, los días exactos en que empieza y termina.

Estas fechas suelen convertirse en un motivo de discusión en España los años en que Madrid y Rabat establecen días distintos para la celebración de las fiestas.

Los musulmanes ayunan en Ramadán desde que sale hasta que se pone el sol. No comen ni beben ni fuman. También se abstienen de mantener relaciones sexuales. La oración, la recitación del Corán y las prácticas de Caridad tienen una especial relevancia estos días.

 

Ayuno

El ayuno termina cada noche con la oración del Magreb, antes de la cual es costumbre beber agua e ingerir unos dátiles. Luego sigue una cena familiar, el iftar, en la que abundan los platos especiales y calóricos. También es costumbre despertarse antes del amanecer para beber algún líquido y comer algo previo al inicio del periodo diario de ayuno.

A pesar del versículo coránico que establece que "No cabe coacción en la religión" (Corán 2:256), en algunos países de confesión oficial islámica es delito romper el ayuno en presencia de otros fieles. El artículo 222 del Código Penal de Marruecos establece una condena de hasta seis meses de cárcel para el que así actúe, siempre que no sea un menor, un anciano, un enfermo o una mujer embarazada o menstruante.

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