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Por qué las armas privadas de Vox son un peligro público

Armas intervenidas por la Guardia Civil
photo_camera Armas intervenidas por la Guardia Civil

Datos recientes confirman que en Estados Unidos hay un total de 310 millones de armas de fuego en poder de civiles. Una cifra impresionante que, al menos a los no estadounidenses, nos provoca escalofríos.

Es lógico que la industria del rifle haga lobby para favorecer un negocio multimillonario. En España también ha sido así. Y Vox, necesitado como está de proclamas llamativas y deseoso de ocupar el centro del debate público, no ha dejado escapar la oportunidad.

El partido de Santiago Abascal propone la legalización de armas para la autodefensa en el propio domicilio. Sin embargo, algo que podría parecer razonable ofrece aristas enormes, muy estudiadas con el paso de los años, que inciden en el peligro público que supone la generalización de los permisos para portar fusiles, rifles o pistolas.

Contrariamente a lo que pudiera parecer, la mayoría de los estadounidenses que mueren por disparos no son blanco de tiradores perturbados, locos descontrolados o genocidas en busca de fama y gloria. Son ellos quienes aprietan el gatillo contra sí mismos. Los suicidios constituyen dos tercios de las muertes por arma de fuego en los Estados Unidos.

Según publicó hace tres años la web independiente ‘The Trace’, especializada en el tema de la violencia armada en norteamérica, los suicidios con armas de fuego constituyen la segunda causa de muerte en el segmento comprendido entre los 10 y los 34 años de edad (la décima causa, en todas las edades).

Otro dato: cada año, las armas de fuego están implicadas en el asesinato o en algún tipo de afectación física de más de 110.000 personas. Y otro dato más, muy relevante: una gráfica centrada en el comportamiento en los 50 estados de la Unión, demuestra que existe una proporción directa entre el número de armas en poder de la población y la tasa de suicidios en cada territorio:

-- Hawai, con menos de un 20% de tenencia, muestra la tasa más baja –unos 3 suicidios por 100.000 habitantes –, mientras que Nuevo México, con un 50%, contabiliza 13 por 100.000 y Wyoming, campeón en cuanto a posesión (75%), registra 15 muertes voluntarias por 100.000 habitantes.

Pero no hay que irse tan lejos. En Suiza sucedió algo bastante significativo hace quince años. Una investigación publicada en el American Journal of Psichiatry demostró que el número de armas en poder de la población y el índice de muertes autoinfligidas están en relación directa. Así se pudo constatar en el país alpino cuando, en el año 2003, puso en marcha la reforma “Ejército XXI”.

El gobierno decidió adelgazar a sus fuerzas armadas y pasar de 400.000 a 200.000 efectivos en un año. Por razones históricas, Suiza emplea una milicia para su defensa. Entre los cursos de entrenamiento y el servicio de fin de semana, los soldados tienen que guardar su arma en casa, una situación única en Europa. Como resultado, las armas reglamentarias están disponibles en los hogares todo el año. Cuando los soldados concluyen el servicio militar, pueden comprar el arma con descuentos.

El caso es que, como consecuencia de la citada reducción de tropa, en 2004 disminuyeron abruptamente los suicidios por arma de fuego en Suiza: de casi 10 por cada 100.000 varones de 18 a 43 años antes de la reforma, el número descendió a 6 inmediatamente después, y a 4 en 2008.

En el 39% de todos los suicidios de hombres entre 18 y 43 años que se cometieron en el país helvético entre 1995 y 2003 hubo un arma de este tipo. Que ahora haya menos efectivos implica también menos pistolas o fusiles en viviendas particulares, y ello incide en un menor riesgo de autolesión y una mayor supervivencia.

¿Vox habrá tenido todo esto en cuenta? ¿Le importan estos datos? ¿Buscan polémica o realmente defienden el uso de armas? ¿Cómo justificar este peligro público, social, latente? Estoy esperando con verdadero interés las respuestas a estas preguntas.

Más en twitter: @javierfumero

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