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Lo del Congreso no son payasadas: es un triunfo

Bancada del PSOE, ERC y Vox, en la sesión constitutiva del Congreso
photo_camera Bancada del PSOE, ERC y Vox, en la sesión constitutiva del Congreso

Es un triunfo. Lo repetiré hasta quedarme afónico. Frente a los agoreros y catastrofistas, sostengo que asistir a una sesión constitutiva del parlamento como la que se dio este martes en el Congreso de los Diputados es una conquista.

Para entender lo que digo, invito a los lectores a que den un pasito atrás. A que trasciendan el show que algunos protagonizaron ayer y prescindan del circo de tres pistas en el que actuaron otros. Miren con perspectiva. Creo que estamos en la buena senda.

A mí me parece un éxito de la democracia que los agitadores y extremistas acepten pasar por el aro de un hemiciclo. ¿Se han dado cuenta? Es muy relevante: dejan las barricadas, los cócteles molotov, los neumáticos ardiendo y se pasan al juego parlamentario. Con sus cucamonas y sus payasadas, es cierto. Pero a partir de ahora tendrán que exponer, razonar, proponer y, si obtienen los votos suficientes, ganarán; si no, se tendrán que someter a lo que dicte la mayoría. Es delicioso.

Yo prefiero tenerlos dentro que fuera, por más algaradas que monten. Y hablo de los extremistas de derecha y de izquierda, de los independentistas y los kales borrokas en general. Pasen y siéntense.

A mí también me parece un éxito de la democracia escuchar a un señor como Oriol Junqueras jurar su cargo de diputado diciendo: “Desde el compromiso republicano, cómo preso político y por imperativo legal, sí prometo”. Estupendo. Como dice Marchena, el show de los radicales cae precisamente por su propio peso, pierde fuelle, resulta un bluf si aceptan el imperativo legal. Bla, bla, bla, pero sí prometo. Con todo lo que eso supone.

Por esta senda de frases grandilocuentes y semi-escandalosas, el separatismo se va alejando de las declaraciones unilaterales y entra en el redil de la Cámara Baja. Es como el conmovedor Gabriel Rufián, pobriño: pura pose. Años ladrando y gestualizando para terminar inclinando la cerviz: una legislatura más en Madrid.

Algunos sostienen que el guirigay de este martes ha desprestigiado el Parlamento y todo lo que esta institución representa. No estoy de acuerdo. Lo que erosiona un Estado es que no funcione el legislativo, que la Justicia sea un cachondeo, que los servicios de seguridad no estén a la altura, que el periodismo no ejerza de contrapoder…

No veo que nada de eso esté sucediendo. Todo lo contrario. Creo que la democracia española se está acercando a la madurez.

Más en twitter: @javierfumero

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