La España Profunda
Javier Fumero Director ECD

Blog

En días de vértigo, ¡qué lejos queda el ‘Delcygate’!

Vivimos tiempos de una gran interconexión, información global en el salón de casa y bombardeo constante de impactos
photo_camera Vivimos tiempos de una gran interconexión, información global en el salón de casa y bombardeo constante de impactos

Estos son los tiempos en los que nos ha tocado vivir, no hay vuelta de hoja. Gran interconexión, información global en el salón de casa, bombardeo constante de impactos, menos tiempo para reflexionar y por tanto más superficialidad, máxima intensidad a la hora de vivirlo todo y, fruto de todo lo anterior, esa extraña sensación de vértigo.

Hace un par de años salió a la venta un ensayo titulado ‘Por qué el tiempo vuela’. Su autor, un tal Alan Burdick, decía que el tiempo no es un absoluto, algo externo al sujeto, sino que es fundamentalmente una vivencia interior.

Su tesis es que el tiempo llega a nosotros de manera indirecta, habitualmente por medio de lo que contiene: los sucesos son perceptibles, pero el tiempo no lo es. El tiempo no es una cosa, sino “un paso por las cosas”; no es un nombre, sino un verbo.

Esto explicaría la curiosa impresión descrita más arriba: uno tiene la percepción clara de vivir entre lo efímero. ¡Los hechos no duran nada! Es algo paradójico: somatizamos los sucesos como si no hubiera un mañana pero, realmente, una semana después, tenemos la sensación de que aquello que pasó queda muy lejos, lejísimo.

Es cierto que la pandemia del coronavirus es un acontecimiento de excepcional magnitud, capaz de poner de vuelta y media casi cualquier contexto. Pero esto no hace sino intensificar lo que sucedía a menor escala. No es difícil demostrarlo. Les pongo algunos ejemplos:

¿Se acuerdan del ‘Delcygate’ de Ábalos? ¿De la trágica muerte de Koby Bryant? ¿Del pin parental que se iba a implantar en varias regiones de España? ¿Del choque de trenes en el Gobierno de coalición entre PSOE y Podemos? ¿De la famosa mesa de diálogo con Cataluña?

Estas criaturas tienen escasos meses de vida pero, en el marco de lo vivido estos días, se han convertido en ancianos prematuros. Ya son sucesos viejunos, casi del siglo pasado para nosotros. Es tremendo.

El daño colateral de todo esto es esa sensación de cansancio, angustia y fatiga que acompaña este nuevo modo de vida. Porque la capacidad para asimilar tanta pirotecnia tiene un límite.

Más en twitter: @javierfumero

El vídeo del día

Ministro de Justicia sobre el rey emérito: “Si fuera llamado, vendría”.
Comentarios
Somos ECD
Queremos escucharte y queremos que nos ayudes