La España Profunda
Javier Fumero Director ECD

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Mentiroso + mentiroso = tormenta perfecta en Cataluña

Oriol Junqueras y Carles Puigdemont.
photo_camera Oriol Junqueras y Carles Puigdemont.

Exultan en Moncloa y en el PSOE por la carta que acaba de difundir Oriol Junqueras en la que comunica su renuncia a la vía unilateral hacia la independencia por la que apostaba al menos hasta este mismo lunes. El escenario cambia, explican desde Moncloa. No les faltaría razón, piensa uno, si se tratara de gente de fiar. Pero no es así.

Del escasísimo valor de la palabra de Pedro Sánchez ya hemos hablado por extenso. Aquel insomnio mentiroso que provocaba la sola mención a un pacto con Podemos en campaña electoral, se transformó sólo unas semanas después en una alianza que le perseguirá para siempre. Gravísimo problema que debe gestionar el presidente y su equipo de asesores en los próximos años.

A ese lastre de Pedro Sánchez se viene a sumar ahora el bagaje del nuevo compañero de fatigas: el mismísimo Oriol Junqueras, un personaje famoso también por sus embustes. Que le pregunten a Soraya Sáenz de Santamaría, que lidió personalmente con él durante el Gobierno Rajoy.

Sáenz de Santamaría y Junqueras protagonizaron la llamada ‘Operación diálogo’ (hasta nombre oficial tuvo aquel prometedor acercamiento) que tuvo como objetivo principal evitar la celebración del 1-O. El Ejecutivo se implicó a fondo y realizó gestos de cierta entidad. Por ejemplo, relevó a la delegada del Gobierno en Cataluña (María de los Llanos de Luna) para situar en ese puesto a Enric Millo, más dialogante y flexible.

Millo había sido portavoz del grupo parlamentario a las órdenes primero de Alicia Sánchez Camacho y después, bajo el mando de Xavier García Albiol. Pero Enric Millo fue elegido por su interlocución directa con Sáenz de Santamaría y porque había sido uno de los muñidores del acuerdo de la extinta CiU con el PP para aprobar los presupuestos de 2011, en la primera legislatura con Artur Mas como presidente de la Generalitat.

La maniobra de Millo no sirvió de nada. A la hora de la verdad, Junqueras traicionó la palabra dada, acabó llenando de urnas la región y forzó una declaración unilateral de independencia en el Parlament. Ojo. No es que dejara hacer, no. El líder de ERC presionó personalmente a Carles Puigdemont para que lanzara el desafío. Lo hizo en público y en privado. Y había dado su palabra a Madrid de que iba a reconducir la situación.

Con este tahúr lidia ahora Pedro Sánchez.

Más en twitter: @javierfumero

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