La España Profunda

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Operación para blanquear una abstención patriótica

Pedro Sánchez y Pablo Casado.
photo_camera Pedro Sánchez y Pablo Casado.

Lo que viene a continuación es un pálpito basado en algunos datos que he escuchado, en movimientos que no me cuadran y percepciones que uno tiene.

Es eso, una conjetura. También porque con Pedro Sánchez nunca sabes a dónde vas realmente, si está en modo “estrategia política super pensada” o en modo “ocurrencia de turno para lograr otro win-win marketiniano”.

Sea de ello lo que fuere, para entender lo que les quiero contar es preciso obviar las declaraciones públicas realizadas por unos y otros. Esos posicionamientos desdicen esta corazonada que les voy a contar. Pero tampoco les pido mucho: simplemente, basándonos en la experiencia reciente, no hagan caso a las palabras de los políticos.

No es mucho pedir desde que hemos visto, por ejemplo, al presidente en funciones abrazar en coalición en un instante al que sólo unas semanas antes le quitaba el sueño. Es decir, no hay que hacer mucho caso a los pronunciamientos. Si no les gustan, tienen otros, como Groucho Marx y sus principios.

Mi tesis es que Pedro Sánchez podría estar avanzando con toda seriedad en un pacto de Gobierno con Podemos que, en el último momento, se vendrá abajo. Será, repito, muy al final de la negociación. Ahí, se dirigirá al PP (con el que habrá hablado antes muy discretamente) para pedirle una abstención patriótica que deberá ser blanqueada.

Esa rendición de los ‘populares’ sólo en forma de abstención (nada de votos a favor) se venderá como una apuesta de salvación nacional ante la posibilidad de que vicegobierne el coletas y ante la opción de que los independentistas también se cobren un peaje en forma de mesa de partidos, figura del relator o cualquier traición del estilo.

Eso sí. El PP va a exigir además una lista de compromisos por escrito. Sobre Cataluña, impuestos, empleo, educación… Un pacto de Estado con elementos que le permitan ‘vender’ que se ha cobrado importantes piezas en la negociación, que justifiquen el paso dado por la oposición para dejar que gobierne el partido más votado.

Hay quien dice que esto es imposible porque sería la ruina del PP teniendo, como tiene, el aliento de Vox en el cogote. No lo creo si, como digo, se presentan varias piezas de cierto valor entre el botín obtenido. De hecho, el PSOE se abstuvo ante Mariano Rajoy y no parece que le supusiera en su momento un gran desgaste, estando como estaba amenazado por Podemos.

Termino. Algunos datos me llevan a pensar que esto podría estar fraguándose en la cabeza de algunos protagonistas de la vida política nacional. Es una especulación razonada. Un plan B que supondría –eso sí me consta- un alivio para muchos ciudadanos.

Más en twitter: @javierfumero

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