La España Profunda
Javier Fumero
Javier Fumero Director ECD

Blog

Qué pasa con los anuncios de prostitución en la prensa

La policía española ha liberado este miércoles a una niña de 15 años que había sido obligada a prostituirse. Tremendo. Pero a mí me ha recordado una derivada igualmente sangrante: los dos principales diarios de la prensa española continúan lucrándose con este negocio.

Efectivamente, los editores de El País y El Mundo no ceden. Sus diarios en papel incluyen todavía hoy –en pleno siglo XXI- páginas de publicidad sobre comercio sexual. No renuncian a una actividad por la que han llegado a facturar 40 millones de euros al año.

El principal argumento que esgrimen es que la prostitución sigue siendo actualmente una actividad lícita. Cualquier veto en esta dirección sería, por tanto –advierten-, una vulneración de la libertad de expresión de los anunciantes y su legítima opción de anunciarse.

Se van dando pasos. El Consejo de Estado emitió un duro dictamen, en marzo de 2011, en el que instaba a “prohibir” o al menos, “limitar severamente” los anuncios de prostitución en prensa.

Es en días como este, ante noticias tan abrumadoras como la de esa pobre niña denigrada, reducida a carne de burdel, a simple objeto de placer, cuando hechos como éste claman al cielo y causan bochorno.

Por una sencilla razón: detrás de esos anuncios suele haber redes de trata de personas y de explotación sexual. Lo confirmó la Policía en el verano de 2010 cuando destapó una red que utilizaba los anuncios de contactos para explotar a más de 350 mujeres. Con esta actividad el grupo criminal obtenía más de 700.000 euros mensuales.

Resulta bastante chocante leer a los editorialistas de El País y El Mundo desde esta óptica. Es difícil clamar por la igualdad, la justicia y los derechos humanos, arremeter contra la inmoralidad de unos u otros... mientras en tus páginas sucede todo esto. Parece que la ética y la deontología profesional depende del dinero que cuesta defenderla.

Por esto, para decirlo todo, es de alabar la valentía y honestidad de aquellas cabeceras españolas que, sabiendo que renunciaban a millones de euros, decidieron hace años no admitir anuncios de sexo, meretrices y líneas eróticas: es el caso del diario Público, La Razón, La Gaceta, 20 Minutos, Avui...

Que conste: la desvergüenza de unos y el coraje de otros.

Más en twitter: @javierfumero

Comentarios
Somos ECD
Queremos escucharte y queremos que nos ayudes