La España Profunda
Javier Fumero Director ECD

Blog

Pedro Sánchez demuestra no tener mucha cabeza

Los ministros aplauden a Pedro Sánchez en La Moncloa.
photo_camera Los ministros aplauden a Pedro Sánchez en La Moncloa.

Lo digo con todos mis respetos: Pedro Sánchez demuestra no tener mucha cabeza. No afirmo que no tenga capacidades, dotes o algún tipo de habilidades. Para llegar donde ha llegado ha tenido que superar pruebas suficientes. Todavía recuerdo las primeras noticias que escuché sobre él, trabajando en la redacción: hablaban de un joven político que, cuando no era nadie, recorría España en coche haciendo cientos de kilómetros y méritos, visitando agrupaciones locales del PSOE para que le conocieran y conocer.

El vídeo del día

Atascos en la entrada a Madrid por la A-6 tras la colisión de dos camiones.

Sin embargo, el paso del tiempo es implacable y suele poner a cada uno en su sitio, marketing y juegos malabares aparte. Lo digo ahora a cuenta del acuerdo sellado en Bruselas por los países miembros de la Unión Europea para el reparto de fondos destinados a mitigar la crisis económica derivada de la pandemia.

He leído a unos y a otros y la conclusión es que parece un buen acuerdo. Un pacto importante que se ha tenido que trabajar a fondo, que tiene algunos peajes (como es lógico suponer), pero que sustancialmente es bueno para España.

Dicho esto –y entro en el objeto de este comentario-, acompañar la gesta con ese vídeo de aplausos, autobombo y masaje a su llegada a La Moncloa, al más puro estilo de una república bananera, es de tal torpeza que hasta sonroja un poco. Por varios motivos:

-- España no está para aplaudir y los ministros tampoco. Hay 40.000 muertos todavía calientes sobre la mesa, ciudadanos españoles que no han podido ser velados ni acompañados en sus últimos momentos. Toca trabajar con humildad y dejar la mercadotecnia a un lado: si los guiños florales corren siempre el riesgo de parecer un embuste, en las actuales circunstancias repugnan.

-- La ovación marcial suele denotar debilidad, baja autoestima y muchos complejos. Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. ¿A qué viene esa fiesta improvisada, esa lisonja presidencial de aduladores complacientes? Parece como si necesitaran todos sentirse bien, confirmar el rumbo, decirse a sí mismos que valen para el cometido… dadas las mil dudas que ellos mismos parecen tener.

-- Los rivales de España en esta cumbre habrán tomado buena nota. Como decía John Müller en su artículo de este jueves, estos alardes triunfalistas son muy poco inteligentes. Pueden pasar factura en el futuro. Los rivales políticos en Bruselas habrán tomado nota y nos estarán esperando en la siguiente. Esto es muy largo. ¿Para qué provocar heridas innecesarias? Es al menos imprudente, denota bastante impericia y escasa visión estratégica, de futuro.

He preguntado a varios expertos en Comunicación Política sobre el vídeo de la escenita. Todos concluyen que se ha tratado de un ejercicio torpe y burdo. Pero uno de ellos añade la siguiente hipótesis: quizás en Moncloa han visto necesario lanzar este mensaje de unidad y cohesión entorno al líder, un recado para exclusivo consumo interno; se habría considerado más importante cerrar filas que el posible efecto negativo que pudiera provocar la estampa de puertas a fuera.

Bueno, puede ser. Pero me cuesta verlo. Y me cuesta ver, por cierto, a Iván Redondo detrás de todo esto. Porque a cualquier persona sensata y desapasionada le chirría esa imagen, más propia de un estado fallido (“coro norcoreano” lo ha llamado Jorge Bustos) que trata a sus ciudadanos como si fueran pánfilos y con un líder al frente falto de aplomo y autoestima.

Más en twitter: @javierfumero

Comentarios
Somos ECD
Queremos escucharte y queremos que nos ayudes