La España Profunda
Javier Fumero Director ECD

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Que no me empujes

Pablo Iglesias, en una manifestación de Podemos en Madrid.
photo_camera Pablo Iglesias, en una manifestación de Podemos en Madrid.

No me ha gustado nada que un grupo de jóvenes haya abucheado este miércoles a Pablo Iglesias en un aula de la Complutense de Madrid. Miembros del colectivo Frente Obrero le gritaron “fuera vendeobreros de la Universidad”, lo que volvió aún más intolerable el atropello.

Alguno ha justificado el incidente recordando cómo el propio Pablo Iglesias dirigió en aquella misma sala universitaria una protesta similar hace diez años contra Rosa Díez, entonces portavoz de UPyD.

No, no y no.

La universidad es el lugar del diálogo por antonomasia. Por eso es una aberración cualquier muestra de intolerancia, de atropello o cerrazón en esas cuatro paredes, un ágora que es, por definición, la representación misma de la pluralidad, del debate, de la confrontación abierta, razonada y libre de ideas.

Alguno podrá pedir libertad, entonces, para los protestones. Pero ni es justificable la violencia ni puede predominar la ley del más fuerte, del más bronco, del más fanático, del que más aúlle. Se trata de ser el más convincente, el más persuasivo, el más razonable. Libertad y respeto a las personas. ¿Es mucho pedir?

Y el escrache es un tipo de violencia. La víctima, Pablo Iglesias, explicó a la salida del acto que se había tomado el abucheo con “total normalidad democrática”. Se ve que el señor vicepresidente y yo tenemos un concepto muy distinto de democracia. En el mío no cabe, insisto, ningún tipo de violencia.

He manifestado repetidas veces mi rechazo más absoluto a este tipo de actos. Ni zapatos voladores, ni insultos, ni empujones, ni tartas en la cara, ni escupitajos, ni zarandeos. Me encanta que la gente discrepe, proteste, exponga sus quejas… y hasta se haga oír de forma original. Muy bien. Pero siento rechazo visceral hacia el acoso, el hostigamiento, el asedio y la persecución.

Ya sé que los antisistema no estarán de acuerdo con este planteamiento. Pero ellos nunca lo podrán compartir porque su objetivo es precisamente dinamitar la democracia, el recurso al diálogo y al entendimiento. Su objetivo es quebrar los cimientos del estado de derecho. El resto, buscamos una sociedad tan combativa como razonable.

Más en twitter: @javierfumero

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