La España Profunda
Javier Fumero Director ECD

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Revelador: la crispación no se traduce en votos

Papeletas para unas elecciones.
photo_camera Papeletas para unas elecciones.

Me interesaba mucho comprobar el efecto real del giro estratégico pactado por PSOE y Unidas Podemos a la campaña electoral de Madrid entre los potenciales votantes. Qué consecuencias tendría en porcentaje de voto esa decisión de romper el marco que regía hasta ese momento, encender los lanzallamas y generar tensión a rienda suelta.

Ya el lunes, el diario El Mundo publicó una interesante pieza firmada por Juanma Lamet en la que desvelaba que los trackings internos del PP –esas encuestas diarias encargadas para detectar tendencias de última hora- recogían un escaso movimiento en un sentido u otro en los días posteriores al encontronazo entre Pablo Iglesias y Rocío Monasterio en la Cadena SER.

En Génova y en la Puerta del Sol, explicaba la pieza, están muy tranquilos. Han constatado que el puñetazo de la izquierda sobre el tablero, el cordón sanitario ordenado contra Vox y la insistencia en el lema “Fascismo o democracia” parece haber quedado en nada. No había movimientos destacados en intención de voto.

Pero este martes el propio diario El País ha publicado un sondeo de Metroscopia basado en 3.000 encuestas telefónicas: un tercio se realizaron antes del debate de Telemadrid del pasado miércoles; otro tercio, el viernes; y el tercio final, este mismo lunes. Las principales conclusiones del sondeo son las siguientes: a) la derecha sigue en las aplastantes cifras de hace unos días y Díaz Ayuso suma con Vox; b) la derecha sigue más movilizada que la izquierda; c) hay un sutil trasvase de votos del PSOE a Más Madrid, que se encuentra a solo dos puntos de los socialistas; y d) Ciudadanos no va a obtener representación.

Es muy importante recordar que se trata todavía de estimaciones, de pronósticos. La verdadera encuesta –como repiten los expertos demoscópicos- es la del 4 de mayo, cuando los madrileños depositen su voto en las urnas. Pero los analistas animan a fijarse estos días en las tendencias: eso sí es real.

Y es curioso lo que sale en la foto. ¿Qué significa esto? Yo deslizo varias hipótesis de trabajo:

-- Una cosa es la realidad política y otra, la vida de los españoles. Quizás la bronca política que algunos mantienen en carne viva lanzando eslóganes a través de periódicos, programas informativos de radio y televisión, las redes sociales y diversas plataformas virales no llega a la gente de la calle, que permanece ajena a estas enganchadas.

-- De tanto crispar, los apoyos están cristalizados. Quizás es que los ciudadanos están ya tan polarizados que ningún juego malabar –por agresivo que éste sea- logra modificar los bloques. Los sobres con las balas, la navaja ensangrentada de un desequilibrado, las acusaciones de xenofobia, racismo y golpismo caen en saco roto.

-- Algunos líderes se han quedado sin crédito. Quizás es que determinados políticos, como Pablo Iglesias por ejemplo, han perdido ya toda credibilidad. Su denuncia puede ser legítima y sincera pero el doble juego desplegado estos años, ese reclamar una cosa pero vivir de otra (chalet, cuidadora, financiación del partido…), le está pasando factura realmente. Ojo a esto porque como sea cierto, el sujeto está sentenciado políticamente.

-- Hay dos cabezas de cartel que no han cuajado. Quizás es que el problema está en otro punto: en los candidatos Ángel Gabilondo y Pablo Iglesias. La estrategia no era mala... pero ellos eran el problema. Los ciudadanos no toleran la falta de coherencia. No valen los títeres manejados desde Moncloa (por bien intencionados que estos sean), ni los paracaidistas.

Más en twitter: @javierfumero

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