La España Profunda
Javier Fumero Director ECD

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Twitter debe sacarle las manos de encima a Vox

Twitter ha bloqueado la cuenta oficial de Vox por supuesta "incitación al odio".
photo_camera Twitter ha bloqueado la cuenta oficial de Vox por incitación al odio.

Vox lleva dos días sin poder acceder a su cuenta de Twitter. Ha sido cerrada por la plataforma, que acusa al partido de Santiago Abascal de “incitación al odio”. La causa de esta insólita decisión ha sido un intercambio de mensajes entre el partido y Adriana Lastra. La líder socialista había dicho:

-- “No soportan al colectivo LGBTI, no soportan el matrimonio entre personas del mismo sexo, no soportan la igualdad entre mujeres y hombres, no soportan que sus ideas retrógradas no sean las de toda la sociedad”.

Y la contestación de Vox fue la siguiente:

-- “Lo que no soportamos es que os metáis en nuestra casa y nos digáis cómo tenemos que vivir y cómo tenemos que educar a nuestros hijos. Y menos aún que con el dinero público promováis la pederastia”.

Esta grave acusación provocó una denuncia. La plataforma primero hizo caso omiso, pero el martes decidió bloquear doce horas la cuenta de Vox. Sin embargo, como el partido ha presentado alegaciones, todo ha quedado en suspenso: la cuenta no está operativa.

Me parece una barrabasada la acusación que hace Vox al Gobierno de financiar el abuso a menores. Aunque se refiera al gravísimo caso de las Islas Baleares donde, en un centro sostenido con dinero público, se ha descubierto una trama de prostitución de menores tuteladas.

Ni tiene un pase lo sucedido, ni se investigaron las denuncias, ni la prensa afín a la izquierda está dedicando un minuto a la cuestión. Es cierto. Pero de ahí a decir que el PSOE promueve la pederastia hay un salto que Vox nunca debió dar: lo descalifica en gran medida y le impedirá a partir de ahora criticar a quien les trate de la misma injusta manera.

Pero dicho eso, vayamos a la cuestión principal. Me parece un atropello indecente que Twitter silencie por este motivo la cuenta oficial de un partido político legitimado en las urnas por tres millones de ciudadanos. Es un atropello y un delicadísimo precedente.

La justificación que ha esgrimido la red social para la clausura es de risa: incitación al odio. ¿De qué estamos hablando? No tengo espacio en este post para incorporar tuits de partidos políticos del arco parlamentario español que podrían incluirse bajo este epígrafe si la afirmación de Vox es considerada como tal.

 

Los líderes de los partidos políticos son, en demasiadas ocasiones, corrosivos, engañan, venden burras, tergiversan la realidad arrimando el ascua a su sardina, dan muestras de sectarismo e incitan al odio con bochornosa frecuencia. Es lo que tiene la libertad de expresión en una sociedad democrática: que no todo sale a tu gusto y la decencia a veces no abunda.

Pero el sistema funciona. Las personas pueden informarse donde les venga en gana, leer y obviar lo que consideren oportuno y decidir en conciencia. Tapar la boca a un discrepante, a alguien que parece haberse excedido sin una justificación suficiente, es empezar a erosionar los cimientos de ese ecosistema.

El fundamentalismo, la dictadura y el absolutismo están a la vuelta de la esquina: deberíamos no frivolizar con algunas cuestiones.

Más en twitter: @javierfumero

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