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Vox ha aprendido la lección

Encuentro entre los líderes de PP, Ciudadanos y Vox en Madrid en plena negociación por el gobierno de la Comunidad de Madrid
photo_camera Encuentro entre los líderes de PP, Ciudadanos y Vox en Madrid en plena negociación por el gobierno de la Comunidad de Madrid

Habrá gobierno de coalición integrado por partidos del centro derecha en Madrid. Al frente estarán Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado, con el apoyo externo de Vox. Analizando los dos meses de negociación que han permitido este pacto –vital para las tres formaciones, por distintos motivos- me sale una primera conclusión: Vox ha aprendido la lección.

Me refiero a la maduración que ha mostrado el partido de Santiago Abascal tras lo sucedido el pasado mes de enero en Andalucía. Me refiero, por tanto, a aquella lista con 19 exigencias que se presentaron como “indispensables” para un pacto de gobierno que desalojara a Susana Díaz de la Junta.

El documento incluía medidas para revertir algún aspecto de la ley sobre la violencia contra las mujeres, referencias al colectivo LGTBI y las políticas sobre perspectiva de género. Pero también cuestiones más sorprendentes, como plantear que la ciudadanía delatara a los inmigrantes ilegales colaborando con la Policía en su identificación y facilitar su expulsión. O la propuesta de trasladar el Día de Andalucía, que se celebra el 28 de febrero, al 2 de enero en conmemoración de la Reconquista con la toma de Granada por los Reyes Católicos.

Aquello fue un error de cálculo, una estrategia mal diseñado, que provocó un ridículo público confirmado pocas horas después con la retirada del documento.

Ahora, con Madrid y Murcia, ha sido distinto. ¿Qué ha hecho Vox? Aprovechar su momento de gloria –ha sido decisivo en una veintena de capitales de provincia de toda la geografía nacional- para dar un puñetazo en la mesa y lanzar un órdago. O hay respeto o se rompe la baraja.

Ha pedido que se le trate como a un igual. Ha tenido paciencia y temple para reivindicar su imagen, visto que no ha promovido ningún golpe de estado, ni construido barricadas, ni impulsado algaradas por resultados electorales que no le son favorables (como si hicieron otros en Andalucía, por ejemplo). Por eso, ha exigido un mínimo de consideración.

Como ya advertí en su día, lanzaron un desafío a Albert Rivera para captar la atención del respetable: si Ciudadanos no dialogaba con ellos, dejaría que gobernara la izquierda allí donde podía evitarlo. Dicho y hecho. La escenificación del acuerdo en Madrid ha permitido a Vox llevar la voz cantante. Ha rebajado sus exigencias, claro está, pero llevando los tiempos de la negociación.

Evidentemente, el PP ha cedido ese protagonismo que podía haber reclamado para sí. Pero ha trabajado por el bien mayor del acuerdo. Y todos tan contentos.

Lo sucedido es de gran interés porque anticipa lo que viene: la política española tiene que aprender a navegar en estas nuevas aguas; se tiene que acostumbrar (y aprenderse a manejar) en este nuevo sistema de pactos y cesiones. Por lo pronto, algunos ya lo han conseguido.

Más en twitter: @javierfumero

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