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La piedra que lanzó Sánchez y el efecto boomerang

Pedro Sánchez en el Congreso.
photo_camera Pedro Sánchez en el Congreso.

¿La tesis de Sánchez es el asunto más importante que tiene este país?, preguntaba en los pasillos del Congreso una desencajada vicepresidenta del Gobierno, intentando así taponar la hemorragia política que está sufriendo el presidente por las acusaciones de plagio.

Lo chocante es que a continuación propuso, como asunto que sí es importante para los españoles, el debate que se estaba celebrando en esos momentos sobre la exhumación de los restos de Franco.

Cabría devolver la pregunta a Carmen Calvo. ¿Dónde esté enterrado el cadáver del dictador es el problema más importante que afronta España? ¿Se trata de un asunto crucial, que interesa a todos los ciudadanos, que claman unánimes por la salida del féretro del Valle de los Caídos?

Me parece que no. Es más. Pienso que las vicisitudes del doctorado de Pedro Sánchez, con la demanda de que se aclaren todos las dudas, posiblemente ha llamado la atención más que el destino final de Franco.

Ocurre que el PSOE ya resultó políticamente atropellado por sus propias demandas cuando, escenificando dramáticamente el rechazo a la corrupción porque en ese momento a quien arrasaba era al PP, exigió que cualquier político que se viera imputado en un sumario tendría que dimitir. Y se pusieron tercos con tal exigencia.

Quedó atrapado, digo, porque, no mucho después, fueron dirigentes socialistas los que se vieron implicados en investigaciones judiciales.

En ese preciso momento, el PSOE se arrepintió de haber demandado con tanta fuerza el cese inmediato y sin más de cualquier afectado. Por supuesto, incumplió flagrantemente su propia filosofía: no hubo ceses fulminantes.

Y no han aprendido. Ahora es Pedro Sánchez quien ha caído en su propia trampa. A base de querer explotar al máximo el problema de los másters irregulares (el de Cristina Cifuentes y sobre todo el de Pablo Casado), la piedra ha vuelto a su tejado con el affaire de Carmen Montón, que ha tenido que abandonar el ministerio, y con el escándalo de las sospechas sobre la autoría de su propia tesis doctoral.

Es lo que pasa con el efecto boomerang.      

Evidentemente, el principal problema de este país no es cómo se trabajó y redactó la tesis de Pedro Sánchez. Pero sí interesa saber si entonces hubo "falta de integridad académica". Y si ahora ha mentido.

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En Twitter @JoseApezarena

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