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Soraya y Cospedal deberían guardar las navajas

De muy atrás vienen los enfrentamiento entre las dos mujeres más relevantes del Partido Popular, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal. La existencia de esa enemistad no es ningún secreto. Más bien lo contrario.

Sin embargo, tengo para mí que una y otra, la vicepresidenta del Gobierno y la secretaria general del PP, convertidas en las indiscutibles "números dos" de Mariano Rajoy, deberían demostrar la suficiente inteligencia como para aparcar sus peleas. Al menos, públicamente.

No parece tener mucho sentido que dos políticas de su nivel, a las que se supone experiencia y sentido común, no se contengan, sino que, al contrario, se dejen llevar por la enemistad, el mal humor y la ausencia de las más elementales normas de comportamiento.

No se entiende, en fin, el espectáculo que dieron el 2 de mayo, detectado, comprobado y relatado con detalle posteriormente por casi todos los medios. Políticamente, un escándalo. Las fotografías publicadas y los vídeos emitidos resultaron demoledores.

Sentadas con una silla vacía entre ambas, ni se miraron (en realidad, miraban ostensiblemente al lado contrario), ni intercambiaron apenas palabra. La imagen centró la expectación de los asistentes y dio alas a los comentarios sobre su pésima relación. Ninguna de las dos se quedó al ágape, ni participaron en los corrillos posteriores de la recepción en la Puerta del Sol.

¿Tan insufrible les resulta, a ambas, tragarse el orgullo, el mal humor, y guardar la compostura para saludarse y hasta sonreírse. No estamos hablando de fingimiento ni de hipocresía, sino solamente de educación elemental. Y también de demostrar que se tiene un poco de correa, políticamente hablando.

Su presencia en la celebración de la fiesta de la comunidad constituyó un nuevo mazazo a la situación agónica de su partido. Tal como se recogió en estas páginas, el comentario de algunos consejeros populares resultaba demoledor: “Soraya y Cospedal han acabado de hundir al PP de Madrid”.

En un momento tan crítico, cuando necesitan cerrar filas, ofrecer imagen de unidad y cohesión, de confianza y hasta de esperanza, las dos principales dirigentes del partido lo que hicieron fue desalentar mucho más aún a sus propios correligionarios. El desánimo cunde en las sedes locales y regionales de su partido.

Cospedal y Soraya deberían guardar las navajas. Bueno, eso creo yo.

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En Twitter @JoseApezarena

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