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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Algunos no se rinden... como Jaime Mayor Oreja

Mariano Rajoy y Jaime Mayor Oreja.
photo_camera Mariano Rajoy y Jaime Mayor Oreja.

La semana pasada tuve el privilegio de presentar a Jaime Mayor Oreja, con ocasión de una charla-conferencia que impartió en Madrid, en la parroquia Nuestra Señora de las Nieves, dentro de un ciclo titulado "Retos ante la crisis espiritual de Occidente". La sala se encontraba repleta.

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Atascos en la entrada a Madrid por la A-6 tras la colisión de dos camiones.

El ex ministro, en la actualidad presidente de la Fundación Valores y Sociedad, y presidente de la Federación Europea On of Us, habló sobre "One of Us: por una Europa fiel a la dignidad humana".

Dada su notoriedad, propiamente no hacía falta presentación, así que me detuve en algún detalle biográfico, como un dato (recogido incluso en Wikipedia) que muestra su temprana vocación política: con solo once años ingresó en las juventudes de la Asociación de Propagandistas, de las que posteriormente fue secretario nacional.

Ingeniero agrónomo de profesión, llegó a comenzar la carrera de Derecho, pero la abandonó por imposibilidad de compaginarlo con la política. Estuvo en el nacimiento de la UCD, diputado foral y, dato no muy conocido, fue consejero de Turismo del segundo Consejo General Vasco, que presidía Carlos Garaikoetxea. Formó parte de la delegación de la UCD en la ponencia que elaboró el Estatuto de Guernica. ​

A principios de los 80 presidió la UCD de Guipúzcoa, en tiempos en que ETA asesinó a cinco dirigentes de ese partido, además de otros militantes. En 1982 fue nombrado delegado del Gobierno en el País Vasco y, estando en ese cargo, ETA intentó acabar con su vida: lanzó una granada contra su despacho, pero, providencialmente, una farola la desvió y Mayor Oreja resultó ileso.

Como consecuencia de su brillante gestión al frente de Interior, en años especialmente difíciles, en los que empezó a gestarse la derrota de ETA, estuvo a punto de convertirse en sucesor de José María Aznar, cuando este abandonó la presidencia del Gobierno y del PP. De la terna de candidatos formada por Rato, Mayor Oreja y Rajoy, el designado fue Mariano Rajoy.

En 2001 se presentó candidato a Lendakari, y estuvo a punto de conseguirlo, en unas elecciones en las que el Partido Popular logró el mejor resultado de su historia, con 19 escaños.

En 2004 abandonó la política vasca para encabezar la lista del PP al Parlamento Europeo, donde permaneció hasta 2014. Ahora, como he dicho, centra sus esfuerzos en la Fundación Valores y Sociedad, dedicada a promover los principios del humanismo cristiano.

Mayor Oreja considera, y así lo dijo en su intervención, que Europa necesita un debate sincero sobre sus fundamentos, porque, más allá de la unión política y el mercado único, la Unión Europea es también una cuestión de valores.

Concluí mi presentación diciendo que a Mayor Oreja le honra algo especialmente: que no se ha rendido. No ha tirado la toalla, no ha dejado de pelear, porque cree que las cosas tienen remedio pero no se arreglan solas. Está convencido de que el simple paso del tiempo no remedia nada y que hay que moverse.

Soy también de la opinión de que estos tiempos nuestros requieren igualmente de personas que se atrevan, que aparquen el temor, la comodidad, o la pereza, que no se dejen atrapar por el desaliento, y se pongan a trabajar codo con codo junto a quienes, como Mayor Oreja entre otros, no se rinden.

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