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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Atención todos los que han comido con el comisario Villarejo

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Las revelaciones sobre el famoso almuerzo de Dolores Delgado con el comisario Villarejo y sus compañeros policiales siguen goteando y provocando escándalo abundante.

Están, además, complicando de forma casi irremediable el futuro de la todavía ministra de Justicia, quien, por aquellos inapropiados y desafortunados comentarios de sobremesa, por ejemplo ha puesto bajo sospecha a unos cuantos jueces y fiscales, algunos de ellos hoy en altísimos puestos de responsabilidad.

Si lo afirmado por Delgado entonces, en presencia de los policías era cierto, y las grabaciones así parecen demostrarlo, desde luego se ha lanzado un torpedo a la línea de flotación de la credibilidad de la Justicia. Lo que le faltaba.

¿Y cuál es el problema? Que la maldita grabación va a seguir manando.

Y existe un desafío mayor. La ministra de Justicia, según confirmó ella misma, se reunió hasta tres veces con el comisario. Lo que ahora se revela pertenece a una de las cintas, pero ¿qué se grabó en los otros dos?

Es de suponer que la dosificación de filtraciones puede continuar con esas dos grabaciones todavía inéditas.

Ocurre que, según se ha contado ahora, el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, igualmente mantuvo un encuentro con José Villarejo. ¿También le grabó la conversación? Dada su costumbre hay que deducir que sí. ¿Hay algo inquietante en ese registro? ¿Acabará publicándose? ¿Cuándo? ¿Por quién?

El problema no termina aquí. Porque con el ex comisario seguramente han hablado, se han entrevistado y le han recibido, cientos y cientos de personalidades conocidas y hasta famosas, puesto que hasta hace muy poco no se descubrió que se trataba de un individuo tan peligroso.

Por su posición, trayectoria, y por las relaciones que podía acreditar, no es de extrañar que muchos acudieran a él para asuntos diversos, no necesariamente oscuros ni, por supuesto delictivos.

Aparte de que posiblemente el propio Villarejo solicitó o planteó no pocos de esos encuentros, con excusas variadas. En los que, según su método de trabajo, sacó a pasear las grabadoras.

Imagino que todos aquellos que en su día tuvieron el infortunio de haber concertado un encuentro con el ex comisario estarán ahora temblando. No es para menos.

Lo he escrito en otras ocasión. No es de recibo que un país entero se encuentre condicionado, manipulado y atemorizado por un personaje como Villarejo.

Y resulta incomprensible que no existan soluciones para impedirlo. A través de los jueces, la policía, el CNI...

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En Twitter @JoseApezarena

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