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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Comedias y comediantes bufos en el Parlamento

photo_camera Pleno del Congreso

Los políticos no renuncian a utilizar el Congreso de los Diputados como patio de comedias, y a veces de comedia bufa, a pesar del deterioro que causan con ello al prestigio de la Cámara, representación de la soberanía nacional, es decir, de todos nosotros.

Como es conocido, lo bufo dice relación a lo burlón, grotesco y chocarrero.

Aparte de debates tabernarios, y de escenificaciones estrafalarias en el hemiciclo, que las ha habido, una de las más destacadas vías de desprestigio son las comisiones de investigación, utilizadas a su antojo por unos y por otros (en esto, apenas existen diferencias entre partidos) como herramienta para atacar, desprestigiar y, en su caso, eliminar rivales.

Se da la circunstancia de que, ya en el mismo momento en que se crean estas comisiones, el resultado está previamente fijado. Da igual qué ocurra en el interior de la comisión, cuáles sean los testimonios, los interrogatorios, los descubrimientos que puedan lograrse. No se busca aclarar la verdad, sino dictar sentencia. Y el veredicto viene fijado con antelación. Nada hará que lo modifique, pase lo que pase, se escuche lo que se escuche.

Habitualmente, las comisiones se ponen en marcha promovidas por la correspondiente mayoría parlamentaria, con el fin de atizar al rival minoritario, y, desde luego, ninguna de ellas nace sin tener garantizados antes los votos que apoyarán las conclusiones prefijadas.

Se deciden las comparecencias de testigos y de afectados en función del resultado que se desea alcanzar. Se cita a unos sí, a otros no, en función de las previas decisiones de la mayoría y, por tanto, de los objetivos que se quiere lograr. Y, de paso, a quién se desea humillar con un interrogatorio amañado.

Ha vuelto a ocurrir ahora con la comisión de investigación sobre Kitchen, la trama para espiar al ex tesorero del PP Luis Bárcenas.

La comisión ha aprobado una resolución según la cual el Partido Popular dirigió el espionaje a su extesorero Luis Bárcenas. Rajoy y Cospedal encargaron al responsable de Interior, Jorge Fernández Díaz, robar al ex tesorero información comprometedora para el PP sobre la trama Gürtel.

El dictamen contradice la versión del juez de la Audiencia Nacional que investiga los hechos por la vía penal y que ha acotado las actividades ilegales al Ministerio del Interior.

 

Las conclusiones se han visto aprobadas con los votos de PSOE, Podemos y Bildu; ERC, el PNV y el Grupo Mixto se han abstenido, mientras que PP, VOX y Ciudadanos han votado en contra.

Se trata, como es conocido, de una resolución sin validez jurídica, pero que tiene efectos claros propagandísticos, bien explotados, por supuesto, en los medios afines, en las tertulias y hasta en la barra del bar.

No estoy en contra de las comisiones de investigación por un principio filosófico o por una posición predeterminada. Soy partidario de la verdad, y todo lo que sirva para esclarecerla me parece conveniente.

Lo que critico es haber convertido esa herramienta democrática en un instrumento al servicio de intenciones políticas predeterminadas. Con lo que incurre en la ya mencionada comedia bufa.

Lo que digo sobre el Congreso de las Diputados se puede trasladar, casi a la letra, al conjunto de los parlamentos regionales. Que, con ello, no se están ganando precisamente el respeto de la ciudadanía. Lo cual constituye un grave error. Porque todo lo que socave el prestigio de las instituciones debilita la solidez del sistema de libertades que nos hemos dado. Y se convierte en una amenaza para todos.

Pero a ellos, a los políticos, eso les da igual.

editor@elconfidencialdigital.com

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