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CDR: Comités de Delincuentes de la República

Torra, ante los CDR.
photo_camera Torra, ante los CDR.

La sorpresa no ha resultado excesiva. El descubrimiento de que células de los CDR han traspasado el umbral y han entrado en territorio de atentados, no ha cogido de improviso a las fuerzas de seguridad. Pero tampoco a los analistas y a los conocedores de lo que ocurre en Cataluña.

Por eso ha resultado excesivo, por impostado, el escándalo que han pretendido mostrar los prohombres del independentismo, incluyendo la declaración de Quim Torra diciendo que no permitiría que se vinculara la lucha por la independencia con el terrorismo.

No pueden ponerse demasiado solemnes porque, primero, la deriva extremosa de los CDR conducía casi inevitablemente a dar ese paso. Pero también porque el independentismo catalán tiene ya marcado en su rostro el estigma del terrorismo. No se trata de algo nuevo.

Baste recordar la historia de Terra Lliure. Según las enciclopedias, fue una organización terrorista independentista catalana fundada en 1978, cuando ya había muerto Franco por cierto, que en 1991 anunció la disolución, pero que en esos trece años cometió más de 200 atentados, con un balance de 5 víctimas mortales y varias decenas de heridos.

Los actuales cachorros del independentismo catalán no han dado el paso al terrorismo en solitario, sino alentados por sus mayores, que no solamente les han empujado a "apretar", sino que hasta les dado cobertura personal, junto con la sorprendente pasividad de los Mossos d'Esquadra, a la que se añade la ayuda de los "espías", del llamado CNI catalán.

Así pues, lavarse ahora las manos, como Pilatos, constituye un gesto hipócrita y falso, además de inútil. Cuando no una muestra de cobardía.

Para mayor vergüenza, el Parlamento de Cataluña se ha solidarizado con los aprendices de terroristas. Nunca había ocurrido cosa igual en ninguna Cámara legislativa. Más descalificadas no pueden quedar las Corts catalanas.

Con su nombre, los llamados Comité de Defensa de la República manchan el ideal republicano que no pocos españoles y catalanes sostienen. Contaminan una posición política que en sí misma tiene toda la legitimidad.

A raíz de las últimas detenciones, se ha acreditado que los CDR son unos delincuentes. Ya lo eran, lo habían demostrado en repetidas ocasiones, pero ahora se ha asentado definitivamente. Pero con un delito especialmente grave, como es el terrorismo.

Por eso, propongo que a partir de ahora se les cambie el nombre, y sean llamados Comités de Delincuentes de la República.

[email protected]

En Twitter @JoseApezarena

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