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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Demasiados políticos bocachanclas

Carmen Calvo en una comparecencia en La Moncloa
photo_camera Carmen calvo en una comparecencia en el Palacio de Moncloa

Algunos estudiosos del idioma han echado de menos que la Real Academia hubiera incluido, en su última incorporación o aceptación de nuevos términos, el vocablo "bocachanclas".

Se trata de una palabra muy expresiva, aunque está por definir del todo cuál es su significado preciso. Hay quien describe así al "bocachanclas": "Persona que habla más de la cuenta. No sabe guardar secreto y dice más cosas de las necesarias.

Algún experto habla de un personaje verborreico con el que casi todos nos hemos topado alguna vez. Lo que podríamos calificar como un charlatán. Otros lo definen como chismoso, persona indiscreta.

En fin, según la RAE, es sinónimo de "bocazas".

Tengo la impresión de que abundan demasiado los bocachanclas entre los políticos de estos tiempos.

Por citar algunos ejemplos, ahí está la señora Victoria Rosell diciendo que hay que aplicar en Murcia el artículo 155 de la Constitución para impedir que apliquen el pin parental. No se anda con chiquitas.

Y la vicepresidenta Carmen Calvo ha protestado de que en el edificio de la Carrera de San Jerónimo ponga "Congreso de los Diputados", diciendo que también hay diputadas. Que tendría que poner solamente "Congreso".

O el señor Pablo Iglesias, todo un vicepresidente del Gobierno, descalificando a los jueces de este país y afirmando que han sido desautorizados por Europa. O su correligionario Alberto Garzón incluyendo a la Fiscalía General en la estructura del Gobierno.

Doña Alba González ha renunciado como directora general de Diversidad Étnico-Racial diciendo que lo hace porque no es una persona "racializada". Doña Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, se descuelga con que "la contaminación no mata".

La presidenta de Navarra, doña María Chivite, ha apuntado a la derecha diciendo que "hay algunos que vivían mejor con ETA".

Y hasta tenemos quien recurre al guerracivilismo, como el señor Juan Carlos Monedero, que, para animar a resistir a lo del pin parental, escribe: "Si les dejamos, volverán a encarcelarnos, a convertir España en un cuartel adosado a una capilla, a cortarle el pelo a las mujeres que no se plieguen a sus exigencias". ¡Toma ya!

¡Cuánta palabra inútil, cuánto despropósito, cuanto absurdo se está escuchando últimamente! Un ruido ensordecedor.

¿Pero de dónde han salido estos políticos?

Lo malo es que me temo que hemos entrado en una época en que toda barbaridad, tontería, salida de todo y hasta improperio, va a encontrar espacio. Entre otras cosas porque tales sinsorgadas apenas tienen coste para sus autores. Prácticamente son gratis.

Así que tendremos que armarnos de paciencia. Y no va a ser fácil.

editor@elconfidencialdigital.com

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