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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Felipe VI el Generalísimo

photo_camera El rey Felipe VI durante la interpretación del Himno Nacional en la Pascua Militar

Admito que la expresión “Generalísimo” no resulta en principio muy adecuada, porque el cargo no existe como tal en la estructura castrense. Y tampoco parece muy simpática, debido a los recuerdos del pasado de este país, de cuando el Jefe del Estado era conocido como “el Generalísimo”.

Pero lo cierto es que tal podría ser la denominación, informal por supuesto, de Felipe VI atendiendo a su condición de jefe supremo de las fuerzas armadas.

El artículo 62 de la Constitución otorga al rey el “mando supremo de las Fuerzas Armadas”. Sin embargo, aunque el monarca es capitán general de los tres ejércitos en servicio activo, no forma parte de la cadena de mando y su potestad es más bien de carácter simbólico, representativo y honorífico. El mando lo tienen el ministro de Defensa y el presidente del Gobierno.

Pero existe algo más que simbolismo en la figura de Felipe VI en relación con las fuerzas armadas. Entre otras cosas, porque se siente, y es, miembro de los ejércitos.

Ayer presidió su octava Pascua Militar como rey, y, durante el discurso a las representaciones militares, por cuatro veces se dirigió a ellos llamándoles “queridos compañeros”. Así los considera.

Lo mostró en el tono de su mensaje, pero también en cómo miraba y se fijaba en los integrantes de las representaciones que fueron saludándole. Y en cómo conversaba con quienes iba imponiendo las condecoraciones. Habló con cada uno, y a todos ellos le dio una suerte de abrazo limitado, agarrándoles de los hombros con las dos manos.

Otra vez se apreció que el rey se siente cómodo en el ambiente militar, donde, además, tiene buenos amigos. Empezando por quienes coincidieron con él en las academias, los tres años que recibió formación castrense, en Zaragoza, San Javier y Marín.

Hay ya generales que han compartido parte de la carrera militar con el rey Felipe, porque fueron profesores suyos en las academias, mandos, y compañeros. En agosto del año pasado ascendió a general Fernando Rocha, que había ingresado en la Academia de Zaragoza en 1984, un año antes que Felipe VI, amigo suyo y testigo de su boda, y que prestó servicio en la Guardia Real.

Ayer, uno de los integrantes de la representación de Tierra, un general, pertenecía a la promoción de don Felipe.

 

Así que se da la circunstancia de que esos compañeros van a configurar dentro de muy poco la cúpula de los ejércitos. Como ocurriera en su día con don Juan Carlos, una circunstancia que resultó providencial a la hora de frenar el intento golpista del 23-F.

La presencia de don Felipe en la celebración viene de muy atrás. El 6 de enero de 1987, con 19 años, asistió por vez primera a la recepción, vestido con uniforme de guardiamarina porque entonces era alumno de la Escuela Naval, en Marín, acompañando a su padre, como siguió haciendo desde entonces.

Es conocido que este acto conmemora la conquista de Mahón el 6 de enero de 1782, con lo que se recuperó la isla de Menorca, capturada por los británicos en 1708 durante la Guerra de Sucesión y cedida oficialmente a raíz del Tratado de Utrecht (1713).  

Aquel día se puso fin a sesenta años de dominación británica en la isla. Con una paradoja: también Gibraltar había pasado a dominio inglés por el tratado de Utrecht, pero nunca se ha logrado reconquistar militarmente.

Un recuerdo. Precisamente un acto como el de ayer, la Pascua Militar de 2014, desencadenó la abdicación de don Juan Carlos. Ese día, el entonces rey protagonizó un discurso inconexo, cortándose, dudando... Un espectáculo, precisamente delante de sus “compañeros”. Al día siguiente pidió al Jefe de la Casa, Rafael Spottorno, que empezará a preparar la renuncia al trono que consumó en julio.

Y una consideración. La sucesora de Felipe VI será una mujer, la princesa Leonor. La Zarzuela aún no ha revelado si, como su padre y su abuelo, pasará por las academias, ni qué formación militar recibirá. Pero se trata de una decisión que marcará su relación con las Fuerzas Armadas de mediados del siglo XXI. Cuando ella se convertirá también en “Generalísima”.

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