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Franco pone muy nervioso a Pedro Sánchez

Recreación del Valle de los Caídos sin la cruz monumental.
photo_camera Recreación del Valle de los Caídos sin la cruz monumental.

Que el Gobierno se muestra inquieto ante el desafío de la exhumación de Franco del Valle de los Caídos, parece una evidencia.

Además de aquella precipitada visita de Carmen Calvo al Vaticano, en el mes de diciembre, para pedir ayuda, tras la cual afirmó que la Santa Sede "apoyaba" el exhumación y se vio desmentida por una nota oficial, los últimos movimientos lo corroboran.

El 14 de febrero, el Gobierno recibió otra comunicación del secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolín, que repetía a la letra lo notificado en diciembre: que la Iglesia "no se opone si la autoridad competente así lo dispone". Como si fuera lo que estaban esperando, en el Consejo de Ministros del día siguiente se acordó proceder a exhumar los restos.

Como para taparse las espaldas, en la noche del martes, día 19, filtró el contenido íntegro de la carta de Pietro Parolín.

Había un problema añadido: que al final el féretro acabara en la cripta de La Almudena y se convirtiera en lugar de peregrinación de nostálgicos o de curiosos. Si ocurriera algo así, habrían hecho un pan como unas tortas.

Donde, en mi opinión, queda más evidente la inquietud de Pedro Sánchez y su equipo con el desbarajuste que han montado, se comprueba en el informe que emitió el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Rodríguez Uribes, con fecha 21 de diciembre, para tratar de justificar por qué el enterramiento no "podía" ubicarse en La Almudena.

He leído en su integridad la resolución del Consejo de Ministros del día 15 (55 folios a simple espacio y con letra pequeña), publicada ayer en ECD, y ese informe es uno de los contenidos más llamativos, redactado por quien, como dice el cargo, es delegado "del Gobierno". Rodríguez Uribes se ha esmerado en complacer la petición desesperada que seguramente le llegó desde el Gobierno.

El delegado sostiene que existen razones "de seguridad y de orden público" que desaconsejan la inhumación en La Almudena.

Uno de los argumentos es que el espacio de la cripta asumirá con dificultad el "elevado volumen de visitas que inevitablemente atraería esta sepultura". (O sea, que no cabrán bien).

Aduce la posibilidad de "actividad terrorista", por estar a menos de 1.000 metros de la Puerta del Sol, Plaza Mayor, Plaza de España y Gran Vía, junto a edificios emblemáticos como el Palacio Real, la Capitanía General, el Senado y el Consejo de Estado. Y España -añade- está en alerta antiterrorista 4.

Se luce bastante cuando añade el riesgo de causar "un colapso en las calles y vías adyacentes", provocando una elevada congestión o paralización de la circulación y condicionando de forma muy seria la movilidad.

Además, la puerta de acceso a la cripta se halla "en la vía pública", sin que exista espacio adyacente que pueda diluir esa presión.

Son "preocupantes" -continúa- los efectos que podría producir en la calle Bailén, "una de las arterias principales de la ciudad al formar parte del anillo de circunvalación que rodea la Zona de Bajas Emisiones". La congestión puede afectar a vías próximas como la Avenida de la Virgen del Puerto, o la M-30 (La verdad, están bastante lejos).

Se pone dramático el delegado cuando escribe que "ese riesgo de congestión "representa una amenaza importante desde el punto de vista de la seguridad ciudadana, "incluido el ataque terrorista".

Pues, digo yo que, con todas esas precauciones y advertencias del delegado del Gobierno, tendrían que prohibirse en Madrid los partidos en el Estadio Santiago Bernabéu, la etapa final de la Vuelta a España, la celebración de la Fiesta Nacional, los maratones, la cabalgata de Reyes... y hasta el Pride Parade Madrid con motivo del orgullo gay.

El escrito aduce que la sepultura generará problemas de conflictividad social: "podría espolear a la extrema derecha al tiempo que ofendería a sus víctimas y a muchos sectores sociales y políticos".

Y aquí el delegado lo borda. Cita como demostración de incidentes de conflictividad que, durante una manifestación franquista, acudieron al lugar tres mujeres de Femen, produciéndose un intercambio de insultos y agresiones físicas que culminaron en una detención.

La guinda es que cita la jurisprudencia del TSJ de Madrid a propósito de la prohibición de exhibir esteladas en la final de la Copa del Rey, celebrada en mayo de 2016, en el Estado Vicente Calderón.

Y sale finalmente en defensa del derecho a la "libertad religiosa", diciendo que la cripta es un lugar de culto, donde se celebran misa a diario, por lo que los problemas de seguridad y orden público reseñados "podrían interferir e, incluso, hacer imposible el ejercicio de esta libertad fundamental".

Concluye que supondría una amenaza para los derechos y libertades de los ciudadanos que residan o trabajen en las proximidades del templo, y en general "para todos los que deambulen por sus inmediaciones", y restringiría "la libertad deambulatoria o circulatoria"

Visto el esfuerzo ímprobo del delegado del Gobierno para justificar a toda costa la exclusión de La Almudena, parece claro que Franco pone muy nervioso a Pedro Sánchez.

El problema es que le pueden quedar más tragos amargos. Por ejemplo, cuando intervenga el Tribunal Supremo.

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En Twitter @JoseApezarena

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