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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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¿Se ha creído Pedro Sánchez que es el amo de España?

Pedro Sánchez
photo_camera Pedro Sánchez

La osadía de este Gobierno, de su presidente, no tiene límites ni conoce barreras, como se demuestra con las decisiones que va a tomando, una tras otra, sin parar, a cual más grave.

No pocos habían, habíamos, alertado de que Pedro Sánchez era un peligro para este país, y resulta que sus decisiones y acuerdos más recientes lo están confirmando plenamente.

Así pues, en beneficio de sus exclusivos intereses personales de mantenerse en La Moncloa, se muestra dispuesto a poner en venta aspectos sustanciales de este país, llamado España, a conculcar derechos fundamentales, y a implantar una dictadura ideológica e informativa, al peor estilo de las repúblicas bolivarianas, tan admiradas por su socio Pablo Iglesias.

Ya he dicho en alguna ocasión que este Gobierno, mejor dicho, su presidente, es capaz de cualquier cosa, y que por eso da miedo. Pero es que ahora anda batiendo ampliamente sus propios registros. Va camino del récord absoluto.

Ahí está, por ejemplo, su plan para, con la excusa de luchar contra las fake news, controlar desde La Moncloa los contenidos de los medios informativos. Desde La Moncloa. ¡Menuda desfachatez! Nunca se había conocido algo así. Ni aquí ni en el resto de Europa.

Según propias palabras, se proponen monitorizar la "difusión deliberada, a gran escala y sistemática de desinformación, que persiga influir en la sociedad con fines interesados y espurios".

Bajo el mando de Carmen Calvo, se crea una comisión que podrá determinar qué es desinformación. ¡El Gobierno definiendo qué es verdad y qué no lo es! ¡Para que hablen de Donald Trump!

La coordinará la Secretaría de Estado de Comunicación, bajo la batuta del jefe de Gabinete del presidente, un Iván Redondo que cada día acumula más poderes.

Así pues, se autoriza al Gobierno a realizar campañas de comunicación pública para frenar la desinformación supuestamente detectada, y podrá solicitar colaboración a los medios para identificar noticias falsas y no contribuir a su difusión.

 

O sea, el zorro, el Gobierno, vigilando el gallinero. ¡Qué barbaridad! ¿Cómo van a reaccionar los periodistas, las empresas informativas? ¿Acatando?

Además de la libertad de información, de la independencia de los medios, Sánchez utiliza también la educación como materia de trueque para sus tejemanejes, y en ese terreno pone, quita y da, para conseguir apoyos políticos. Aunque lo que entregue sea nada menos que el castellano.

Una lengua que hablan en el mundo seiscientos millones de personas, casi el 8% de la población, de los que 480 millones lo tienen como lengua materna, malbaratado por un gobernante ocasional como es Pedro Sánchez.

El presidente ha decidido que en España, en una porción de este país como es Cataluña, la legua común ya no sea lengua vehicular en la enseñanza.

Mediante una enmienda en la ley de educación acordada con Podemos y ERC, se sustituye la fórmula "el castellano y las lenguas cooficiales tienen la consideración de lenguas vehiculares" por un genérico "las administraciones educativas garantizarán el derecho de los alumnos y las alumnas a recibir enseñanzas en castellano y en las demás lenguas cooficiales en sus respectivos territorios".

El castellano, patrimonio de todos, legado de las anteriores generaciones y oportunidad de futuro, desbaratado, desmontado, regalado por Pedro Sánchez… simplemente porque necesita unos votos de los independentistas.

Como alguien ha escrito, subastar el español por contentar a Rufián.

La traición viene ya de atrás, desde el día en que firmó el aval de Esquerra para poder formar Gobierno. Desde ese momento, el Gobierno ha dejado de defender el castellano en Cataluña. Y ahora va a poner la guinda en el pastel.

He hablado alguna vez de los “vendepatrias”, pero eso es lo que está pasando: está disponiendo de los bienes de este país, de nuestro patrimonio como nación, a su antojo, como si todo le perteneciera a él en exclusiva. Como si fuera el dueño absoluto.

La independencia de los jueces hace unos días, la libertad de información y el castellano ahora… y también la inviolabilidad de los domicilios. El Gobierno prepara una norma para que los inspectores de Hacienda puedan entrar en las casas sin previo aviso y, sobre todo, sin orden judicial, sin la garantía de la autorización de un juez. Un ley de la patada en la puerta en toda regla.

A todo lo cual hay que añadir leyes decisivas, que afectan a los valores comunes y al modelo de sociedad, dictadas para cambiarlos arbitrariamente, por interés de parte, como la de eutanasia, tramitada en el Congreso de tapadillo.

Mayores atropellos son difíciles de imaginar. Pero lo intentarán

Por si faltara algo, han implantado un Congreso de los Diputados mudo, silencioso, auto amordazado, que ha renunciado a la sagrada obligación de controlar al Ejecutivo, en el que se van a aprobar leyes prácticamente a puerta cerrada.

Y, a todo esto, apenas se mueve nadie. El silencio de los perros con la cuerdas vocales cortadas que he descrito. O también, el silencio de los corderos.

Pero ¿qué se ha creído Pedro Sánchez, haciendo y deshaciendo en este país y sin contar con nadie? ¿Piensa que es el amo de España? Como suele decirse ¿se cree que es el p. amo? Con perdón.

editor@elconfidencialdigital.com

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