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José Apezarena
José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Junqueras se lo monta francamente bien

Oriol Junqueras saluda a un mosso antes de votar.
photo_camera Oriol Junqueras saluda a un mosso antes de votar.

¿Por qué los políticos independentistas catalanes presos mostraban tanto interés en ser trasladados a prisiones de Cataluña? Pues porque tenían garantías de que allí iban a recibir un trato muy especial. Como así viene ocurriendo.

Es comprensible. Las cárceles están administradas por la Generalitat. O sea, por los suyos. Y eso se nota.

Según cuentan los propios funcionarios de prisiones, Oriol Junqueras ha conseguido habilitar, para su uso y servicio, una especie de "despacho oficial privado" en la prisión de Lledoners (Barcelona), donde se encuentra internado y donde residen también Raúl Romeva y los Jordis.

Por esa estancia "privada" pasan, con toda libertad, sin restricción alguna en cuanto a accesos, horarios y duración de la visita, personas de todo tipo. Singularmente cargos de su partido, Esquerra, pero también de otras formaciones. Y allí se va decidiendo el futuro de Cataluña.

Por el "despacho oficial" han desfilado Quim Torra (presidente de la Generalitat), Roger Torrent (del Parlament de Cataluña), los lehendakaris Íñigo Urkullu y Juan José IbarretxePepe Álvarez (secretario general de UGT), y hasta el presidente de la CEOE, Juan Rosell, entre muchos otros.

Y allí se presentó el viernes el vicepresidente del Gobierno "in pectore", es decir, Pablo Iglesias. Dicen que para hablar de los Presupuestos del Estado.

¿Qué tiene de especial la dependencia que Oriol Junqueras utiliza, a su libre albedrío y con tanta tranquilidad? Pues que es una sala para los "vis a vis", es decir, para los encuentros íntimos a los que tienen derecho los reclusos.

Por tanto, se trata de un lugar en el que se garantiza la máxima privacidad. Una sala aislada, sin vigilancia de funcionarios, sin grabaciones... En fin, lo que necesita Junqueras para moverse y hablar con garantías y total tranquilidad.

El ex vicepresidente de Cataluña dispone de una mesa y de unas sillas para poder despachar cómodamente y, además, de todo el tiempo que necesite, tal como cuentan los funcionarios de prisiones.

Con la ley penitenciaria en la mano, los ‘vis a vis’ son uno al mes, por un máximo de tres horas, aunque se puede optar por dos de hora y media cada uno. Pero con Junqueras el reglamento no sirve.

Para la visita de Pablo Iglesias, la dirección de Lledoners trasladó a Junqueras que no tendría ninguna limitación de tiempo, que podrían pasar toda la mañana o toda la tarde reunidos.

Así de bien se lo ha montado Junqueras. Es que está en su casa.

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En Twitter @JoseApezarena

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