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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Mohamed VI, el rey estrellado

Porteadores en la ciudad de Ceuta
photo_camera Porteadores en la ciudad de Ceuta

Mohamed VI se ha creído que él es su padre, Hasan II. El anterior rey de Marruecos, que, en 1975, envió un millón de compatriotas a pie, sobre todo mujeres y niños, a ocupar los territorios del Sahara bajo administración española.

La Marcha Verde, como se denominó, puso entonces contra las cuerdas al Estado español, que atravesaba momentos muy delicados, porque Franco agonizaba, y porque la alternativa para defender aquellas fronteras eran los campos de minas, y las ametralladoras y cañones del ejército allí desplegados.

A Hassan II la maniobra le salió bien. España decidió abandonar unos territorios en los que, además, sus propios habitantes, los saharauis, no les querían. Habían puesto ya en marcha el actual Frente Polisario, con actos violentos y ataques armados contra nuestros soldados. Así que se optó por la retirada de las tropas.

Mohamed VI ha querido repetir el procedimiento, lanzando población civil, incluyendo miles de niños y muchachos, sobre el territorio de Ceuta, en una invasión como nunca se había vivido antes, y que obligó a desplegar el Ejército.

Y ha sido un enorme error. Un patinazo que le está costando caro.

Las escenas en El Tarajal, retransmitidas por las televisiones del mundo entero, se han convertido en la peor publicidad para el régimen a nivel internacional, porque se ha visto la huida de miles de personas deseosas de abandonar un país donde, además de la falta de libertades, les rodea la pobreza y no existen expectativas de futuro.

Más aún. El suceso, que también han seguido en directo dentro de Marruecos, donde, por ejemplo, se ven las televisiones españolas, ha dañado la imagen del monarca. Los súbditos le echan en cara haber utilizado chiquillos y mujeres en una operación muy peligrosa, y, encima, fracasada.

Así que Mohamed V ha patinado. La maniobra le ha salido al revés, el tiro por la culata.

Desde hace algún tiempo, Marruecos se está revolviendo como gato enfurruñado. Ahora ha cortado la “operación Estrecho”, que supone para España una pérdida de 500 millones, al fijar la ruta de salida solo por puertos franceses e italianos. Es un trayecto cuyo coste multiplica por siete lo que supone atravesar la Península.

Y ya hemos contado en estas páginas cómo ha roto las compras de material militar español, y se está rearmando recurriendo a Francia y Estados Unidos, con financiación de Arabia Saudí.

Por si a Mohamed VI le faltara algo, ahora Europa ha cerrado filas con España, insistiendo en que su iniciativa había invadido fronteras europeas.

Rabat había intentado presentar los sucesos de Ceuta como un problema bilateral entre los dos países, y se ha encontrado con una dura resolución de condena por el Parlamento Europeo.

Los cuatro grandes grupos de la cámara (populares, socialistas, liberales y verdes) han negociado y respaldado una declaración que critica con enorme contundencia la “injustificable” actuación de Marruecos, que alentó la llegada a la ciudad española de 9.000 migrantes, entre ellos miles de menores.

El texto, “rechaza el uso por parte de Marruecos del control de fronteras y de migración, y en especial el de menores no acompañados, como presión política contra un Estado miembro de la UE”.

El documento constituye la primera crítica abierta del Parlamento Europeo contra Rabat en 25 años. Eso ha sacado en claro Mohamed VI de la aventura escenificada en El Tarajal.

Al rey de Marruecos, Europa le ha enviado cuatro mensajes: las fronteras nacionales son inviolables; la amenaza sobre la soberanía territorial de un Estado miembro es intolerable; el país debe respetar la Convención de Derechos del Menor de la ONU; y la postura europea sobre el Sáhara Occidental continúa intacta.

Así que Mohamed VI se la ha pegado bien pegada. Se ha estrellado. Está claro que él no es su padre.

editor@elconfidencialdigital.com

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