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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Hay un nudo de garganta en el socialismo

Alfonso Guerra en el programa matinal de TVE.
photo_camera Alfonso Guerra en el programa matinal de TVE.

Lo dijo con toda contundencia Guillermo Fernández Vara, aunque luego se callara como un muerto en la Ejecutiva del PSOE: el pacto del Gobierno con Bildu ha provocado vómitos dentro del socialismo.

El tuit publicado por el presidente extremeño, cuando se conoció el apoyo de los bildutarras al Gobierno, no pudo ser más explícito: “Ver a Otegui siendo clave para decidir los PGE, del Estado que combatió desde un grupo terrorista, me produce  una sensación muy dolorosa. Por un lado de fracaso como país por no ser capaces de que sean irrelevantes. En lo personal iré a la farmacia a buscar un antiemético”.

Médico de profesión, Fernández Vara trató de ocultar en una palabra técnica lo que quería decir. Describe Wikipedia: “Los antieméticos son fármacos utilizados para impedir o controlar la emesis, la náusea y la cinetosis. La evacuación forzada del contenido gástrico está precedida regularmente de náuseas y acompañada de arcadas”.

Y, según los diccionarios, la emesis es: “Vómito (expulsión violenta por la boca de lo que está contenido en el estómago)”.

Las arcadas y náuseas han recorrido el socialismo, al ver al partido teniendo como “socios preferentes” a los herederos de ETA, de esa ETA que asesinó a destacados militantes como Enrique Casas, Juan María Jáuregui, Ernest Lluch, Fernando Múgica, Joseba Pagazaurtundúa y Fernando Buesa, entre muchos otros.

Y, sin embargo, casi nadie se ha atrevido a expresarlo. Solo algunos veteranos, que ya no tienen nada que temer de Pedro Sánchez y de la actual dirección. Uno de ellos, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, diciendo: "ETA no ha podido derribar España con las pistolas y ahora quiere hacerlo con los votos".

Y, por supuesto, Alfonso Guerra, que ha calificado lo que está ocurriendo como “un escándalo sin paliativos”.

Según él, hay un nudo en la garganta en el socialismo por el pacto con los herederos de ETA. “Hay muchos socialistas que tienen un nudo en la garganta, un grito que no sale por sentido de la responsabilidad, pero que están deseando gritarlo: con Bildu no. Tal cual”.

José Luis Ábalos, que va a pasar a la historia de este país por sus lamentables papelones, empezando por el “caso Delcy”, afirmó públicamente que había un pacto con Bildu, para desmentirse poco después, cuando estalló la tormenta, sosteniendo que, de pacto, nada.

 

El secretario de organización socialista añadió, con notable desfachatez, que el Gobierno “lo ha hecho por España”, tapando arteramente que esta vez había alternativas, y que era posible articular otra mayoría de apoyo a los Presupuestos haciéndola pivotar sobre Ciudadanos. Porque los números salían.

El paso dado por Pedro Sánchez, de ir de la mano de los sucesores de ETA, es de enorme gravedad, por los demoledores efectos dentro del partido, pero también en la ciudadanía en su conjunto. Un movimiento así, hasta puede acabar con el PSOE como partido a medio plazo.

Lo mismo, por cierto, que puede ocurrir por el atropello de suprimir el castellano como lengua vehicular de la enseñanza en Cataluña.

Sobre eso ha hablado también Alfonso Guerra, diciendo que “no hay un régimen democrático si se persigue a una lengua. No es posible”. Cataluña “es una sociedad bilingüe, hay que respetar los dos, ¿por qué solo en catalán y no en castellano?”.

Expresivo el diálogo que el viejo dirigente socialista mantuvo, en TVE, con la nueva presentadora de las mañanas, Mónica López, catalana por cierto, de Seo de Urgel.

-¿Por qué, si es una sociedad bilingüe, no se puede enseñar en castellano en la escuela?

-Porque el castellano ya se aprende fuera, señor Guerra.

-¿Y el catalán no?

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