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Pablo Iglesias y su "Señorito, deme argo"

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias
photo_camera Pedro Sánchez y Pablo Iglesias

La verdad, empieza dar un poco de grima, cuando no pena. Me refiero al peregrinaje de Pablo Iglesias a las puertas de La Moncloa.

El líder de Podemos semeja un alma en pena, mendigando que le concedan algo. Aquel viejo "Señorito, deme argo" de los escenarios castizos.

Pablo Iglesias lleva días, semanas, rondando a Pedro Sánchez, a la busca, primero, de colocarse él, que está de salida en su partido y parece que ya tiene diseñada la sucesión, en la persona de su señora esposa, Irene Montero. Por eso, entre otras cosas, acaba de quitarle de en medio la incómoda presencia de Pablo Echenique.

Y en segundo lugar anda en busca de habilitar también un hueco a quienes, no teniendo oficio ni beneficio, han vivido de la militancia y ahora se van a encontrar en la calle como consecuencia de la pérdida de escaños en el Congreso y de concejalías en tantos municipios.

Con el fracaso electoral, hay ahora muchos menos sitios disponibles, y necesita medio centenar de puestos para no dejar en la miseria a esos compañeros.

Vistas las peripecias de estos días, da la sensación de que a Pablo Iglesias le están toreando, le toman el pelo, tanto en Moncloa como en Ferraz. Ahora, con lo del "Gobierno de cooperación", algo que nadie sabe qué es.

No lo saben ni los inventores del término. Lástima daba escuchar ayer a Adriana Lastra intentando explicar lo que no tiene justificación posible.

Entiendo que Pablo Iglesias se siente atrapado, porque no puede, de ninguna manera, bloquear la investidura de Pedro Sánchez. Ha de entregarle sus votos, incluso gratis. No podría explicar que por su culpa no volviera a gobernar España un partido de izquierdas. Se los va tener que regalar.

Pero no quita para que produzca un poco de conmiseración verle pordioseando, con el "Señorito, deme argo".

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En Twitter @JoseApezarena

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