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La partida definitiva del jugador de póquer Pedro Sánchez

Pedro Sánchez.
photo_camera Pedro Sánchez.

Desconozco si Pedro Sánchez es, o ha sido, jugador de póquer. Pero, desde que se conocieron los resultados de las elecciones generales, ha venido escenificando una auténtica partida de póquer de cara una investidura cuyo destino empezará a jugarse hoy en el Congreso de los Diputados.

El candidato ha ocultado desde el principio sus cartas, para después ir desvelando a trozos su juego, o al menos su aparente juego, y siempre mirando a los ojos al rival para intentar dominarle. El rival en este caso ha sido Pablo Iglesias.

Sánchez dijo primero que se negaba en redondo a que Podemos formara parte del Gobierno, insistiendo en lo del Gobierno monocolor. A lo sumo, ofrecía altos cargos institucionales, en la administración, en segundos niveles. Pero no ministerios.

Era un no cerrado, para el que, como salida, se inventó lo de “Gobierno de colaboración, “Gobierno de cooperación”… o sea: permitir le investidura, apoyar el nuevo Ejecutivo, pero sin sentarse en La Moncloa.

Después, abrió una puerta a que Podemos pudiera designar personas para determinados ministerios, pero, por supuesto, no militantes. Y con la condición de que se tratara de candidatos “cualificados”.

Finalmente (por el momento) ha comunicado que sí, que permitirá que miembros de Podemos formen parte de “su” Ejecutivo. Pero no, y en ningún caso, Pablo Iglesias. Y volvió a hablar de candidatos “cualificados”.

Pareció dejar entrever así que se reservaba el derecho de decidir quién, en concreto, se convertiría en ministro. Sin embargo, la última respuesta de Pablo Iglesias ha sido que, si entran personas de su partido, su partido decidirá quiénes han de ser.

Más aún. Planteó que la composición del Gabinete resulte proporcional a los votos conseguidos por ambos partidos, por PSOE y Podemos, algo que por ahora se antoja imposible porque la formación morada logró la mitad de las papeletas que los socialistas.

Pero, como suele suceder en los grandes duelos de cartas, la partida sigue abierta. Y posiblemente no se dirimirá hasta el mismísimo jueves, el día de la votación. Hasta entonces, irán apareciendo cartas y jugadas.

En esos minutos finales se aclarará si, finalmente, Irene Montero y Pablo Echenique se sientan en el Consejo de Ministros Lo cual, por cierto, va a ser constituir una inesperada novedad, que sin duda animará mucho la vida política del país. Como suele decirse, puede dar muchas tardes de gloria.

Al mismo tiempo, Pedro Sánchez ha jugado al póquer con otros contendientes, es decir, con Pablo Casado y con Albert Rivera, lanzándoles por ejemplo el envite de que, si no sale investido ahora, ya no habrá segundo intento en septiembre, y por tanto el horizonte será la repetición de las elecciones generales el 10 de noviembre.

Esa partida tampoco ha terminado. Los rivales se mantienen en que no piensan abstenerse para permitir la investidura. Se aclarará, en principio, el jueves.

Parece demasiadas incógnitas pendientes el dia en que se inicia en el Congreso el Pleno de investidura. Nunca había ocurrido tal.

En todo este tiempo, el candidato, Pedro Sánchez, ha dado la sensación de sentirse relativamente cómodo, y hasta seguro de que ganará la partida. Que la impresión que dan los jugadores de póquer experimentados.

Ha buscado una descripción sencilla de en qué consiste el póquer y me he quedado con esta de Wikipedia:

“El póquer es un juego de apuestas en el que los jugadores, con todas o parte de sus cartas ocultas, hacen apuestas sobre una puja inicial, recayendo la suma total de las apuestas en el jugador o jugadores con la mejor combinación de cartas”. 

Me parece que viene el pelo. En este momento, tiene pinta de que “la suma total” se la va a llevar Pedro Sánchez.

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En Twitter @JoseApezarena

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