Pedro Sánchez, el “okupa”

Pedro Sánchez y Margarita Robles en el desfile de la fiesta nacional

Cuando llegó ayer a la plaza de Lima, para asistir al desfile con motivo del 12 de octubre, fiesta nacional, Pedro Sánchez escuchó los primeros abucheos públicos desde que llegó a La Moncloa.

Seguramente no le asombró demasiado, quizá se lo esperaba, porque conocía antecedentes del pasado reciente. Es bien sabido lo que le sucedió al anterior socialista presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, abroncado también todas las veces que asistió a esas mismas celebraciones en el centro de Madrid.

Ayer, los gritos más proclamados por el personal que se había concentrado en el paseo de la Castellana, y singularmente en la plaza de Lima, a la llegada del actual presidente del Gobierno eran: “Fuera, fuera”, y “Okupa”.

Se escucharon en la plaza, pero llegaron también a los telespectadores que seguían en directo los actos. En Televisión Española, los propios locutores se encargaron incluso de detallar qué decían exactamente los gritos del público.

Ocurre que el súbito ascenso de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno, por el inusual y hasta traumático camino de una moción de censura, que además tuvo el apoyo de Podemos, pero sobre todo de las formaciones nacionalistas, no ha sido asumida por buena parte de los ciudadanos, votantes del PP muchos de ellos, seguidores de formaciones políticas más a su derecha los demás.

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De ahí el rechazo a su figura y condición. Creen que ha llegado al cargo con malas artes y sin merecerlo. Y por eso el calificativo de “Okupa”, con el que quieren significar que el inquilino de La Moncloa habita el palacio-vivienda de forma irregular, cuando no ilícita.

Por eso, la palabra “Okupa” es muy utilizada en las redes sociales cuando se refieren a Pedro Sánchez. Que, por ello, lleva camino de quedarse por mucho tiempo con ese apelativo tan castizo. Con la madrileña K de Vallekas, por supuesto.