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Pedro Sánchez se saca de la manga de nuevo el win win

Sánchez y Merkel
photo_camera Sánchez y Merkel

Lo comenté en una ocasión anterior. Pedro Sánchez juega con decisión a la estrategia del win win, consistente, como es sabido en proponer una reivindicación o un proyecto, y defenderlo como el que más le interesa, pero con un planteamiento tal que, tanto si sale adelante como si no, el resultado siempre es una victoria, una ventaja.

Así, el presidente en funciones plantea disyuntivas en las que en principio siempre sale ganando, ocurra lo que ocurra, una cosa o la otra.

Aplicó esa fórmula en la tramitación de los Presupuestos del 2019. Si conseguía los apoyos, tendría Presupuestos, pero, si no, podía utilizar el veto de “las derechas y los independentistas” como argumento electoral, cosa que hizo.

Lo mismo ocurrió con la candidatura de Miquel Iceta a la presidencia del Senado. Si salía adelante, colocaba a un amigo al frente de la Cámara, y, en caso contrario, se visualizarían sus distancias respecto a JxCAT y ERC, lo que le limpiaría de las acusaciones de connivencias con los nacionalistas. Por si fuera poco, aplicó un golpe de efecto posterior al designar a dos catalanes, Manuel Cruz y Meritxell Batet, para presidir ambas Cámaras.

Lo puso en práctica igualmente durante la negociación entre los gobiernos comunitarios y las llamadas “familias europeas” para renovar los principales cargos de la UE. Se implicó al máximo, con el fin de aprovechar la oportunidad de hacerse un nombre en Bruselas, en el horizonte de convertirse un día en el líder de Europa.

Durante las negociaciones, Sánchez se erigió como portavoz de los socialistas europeos, defendiendo hasta la extenuación la candidatura de Frans Timmermans a la Comisión. Logró, además, una alianza con Macron que forzó a Merkel a renunciar a la candidatura de Weber y apostar por el aspirante del Partido Socialista Europeo.

Y se aseguró una victoria en cualquier posible escenario: si el Partido Popular Europeo aceptaba a Timmermans, él saldría como el gran triunfador de la negociación. Y, si no, se aseguraba uno de los llamados “top jobs” (puestos principales) de la UE para Josep Borrell, que es lo que ha ocurrido, volviendo a situar a un español al frente de la diplomacia europea, algo que no pasaba desde hace diez años, tras el cese de Javier Solana en ese cargo.

Lo ha puesto en marcha ahora a propósito de la investidura y de las negociaciones con Podemos. Si el partido de Pablo Iglesias acepta apoyarle pero sin grandes contrapartidas, conseguiría verse revalidado como presidente del Gobierno. Ventaja. Pero, si no, la repetición de elecciones también constituye una opción positiva porque las encuestas anuncian una clara mejora en los resultados electorales del PSOE. Ventaja también. Win win.

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En Twitter @JoseApezarena

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