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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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¡Que viene, que viene... don Juan Carlos!

photo_camera Don Juan Carlos en Abu Dabi con sus hijas y nietos

“El rey ha conversado telefónicamente esta tarde con su padre, Juan Carlos I, con quien ha quedado en verse en Madrid cuando venga a España”.

Así ‘anunciaba’ La Zarzuela el domingo el inminente regreso del rey emérito, añadiendo que la conversación se produjo durante el viaje de Felipe VI a Abu Dabi para dar el pésame al jeque Mohamed Bin Zayed por el fallecimiento de su medio hermano el jeque Jalifa Bin Zayed al Nahyan, presidente de Emiratos Árabes.

Mohamed Bin Zayed, emir de Abu Dabi y ahora nuevo presidente de Emiratos, es precisamente el generoso anfitrión de don Juan Carlos en aquel país árabe.

Y no hubo más. La Casa del Rey no dio fecha para la vuelta. Ha tenido que ser un periodista, Fernando Ónega, quien concretara que la llegada a España se producirá el sábado, día 21, en Sanxenxo.

Ónega tiene magníficas relaciones con el entorno real. Recientemente publicó el libro “Juan Carlos I. El hombre que pudo reinar”, que incluía testimonios directos del anterior rey.

Después se ha publicado que el encuentro del rey y su padre, del que hablaba la información ‘oficial’, se producirá el lunes, en La Zarzuela.

Tiene sentido que la cita, anunciada en la frase “han quedado en verse”, se desarrolle en La Zarzuela. ¿Dónde mejor, si no? Otras opciones se convertirían poco menos que en citas vergonzantes y hasta clandestinas.

Por mi parte, no descarto también un reencuentro ‘familiar’ en La Zarzuela, es decir, de todos, hijos y nietos, con don Juan Carlos. Por supuesto, con presencia de doña Sofía. Este año se ha cumplido el sesenta aniversario de la boda en Atenas.

Y espero que la Casa del Rey tenga el buen sentido de que haya imágenes del reencuentro padre-hijo, después de casi dos años sin verse.

 

Es que ocurre que La Zarzuela sigue cogiéndosela con papel de fumar. Una expresión que “equivale a ser extremadamente puntilloso y legalista o a ser persona muy remilgada que acostumbra a hilar muy fino por miedo a arriesgarse o comprometerse”. Los diccionarios lo definen así: “Ser muy melindroso, demasiado puntilloso con el cumplimiento de las normas o fácil de escandalizar”.

A ver. Para confirmar el inminente retorno de don Juan Carlos, ¿que es lo que se ha hecho ?¿Hacía falta el recurso enrevesado a una conversación telefónica repentina, fuera de España, coincidiendo con la estancia del rey en Abu Dabi?

Como si alguien se creyera que padre e hijo no han hablado por teléfono siempre que lo han necesitado. Por ejemplo, para ir acordando los sucesivos anuncios, desde el de agosto de 2020, en el que  don Juan Carlos notificó que abandonaba España, hasta el comunicado del 5 de marzo en el que explicaba que se disponía a regresar una vez archivadas de las investigaciones fiscales.

Todo lo que se ha ido aplicando y todo lo que se producirá en el futuro va a ser acordado milimétricamente con don Juan Carlos, quien hoy tiene claro que no puede perjudicar en nada a su hijo. Y para ello hará ‘sacrificios’ como limitarse a estancias temporales y no residir en edificios del Estado.

En cuanto a cuál puede ser la residencia temporal en esta visita, don Juan Carlos tiene a su disposición la casa de Pedro Campos en Sanxenxo. El presidente del Club Náutico, desde hace años compañero de regatas en la categoría 6mR, en la que compiten juntos, ya se la ofreció en cuanto se dijo que el regreso andaba próximo.

En Sanxenxo se habían empezado a tomar especiales medidas de seguridad hace un par de semanas, señal evidente de que La Zarzuela y el Gobierno estaban al tanto de la inminencia del retorno de don Juan Carlos.

La casa de Pedro Campos, ubicada en la playa de Áreas, cumple con creces las funciones de posible residencia del rey emérito y de miembros de su familia, porque allí también han pernoctado la infanta Elena y doña Sofía, cuando han viajado a Galicia con motivo de las regatas.

Se trata de una residencia bien ubicada, cercana al Real Club Náutico, que está acondicionada para las necesidades de don Juan Carlos. Como tiene dos alturas, lo que dificulta la subida a los dormitorios por las escaleras, Campos le ha habilitado una zona en la planta baja.

En verano, el chalet era el lugar elegido por don Juan Carlos desde que abdicó. En esa casa disfrutó su último almuerzo en España y desde allí partió en un vuelo privado hacia el exilio de Emiratos en agosto del 2020.

Vuelve por donde se marchó. Algún viejo monárquico encontrará algún parecido con la salida de Alfonso XIII al exilio y la vuelta de sus restos mortales: en ambos casos, por Cartagena.

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