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¿De quién es la culpa? De Pedro Sánchez sin duda

Pedro Sánchez se marcha tras perder la segunda votación de investidura.
photo_camera Pedro Sánchez se marcha tras perder la segunda votación de investidura.

Bueno, pues España va a seguir dos meses más, por lo menos, sin un Gobierno con plenas facultades. A eso nos conduce la fracasada investidura de Pedro Sánchez, que, por cierto, acaba de batir un récord: ser el primer candidato que lo intenta dos veces y las dos sale derrotado.

Tengo un amigo, abogado, que sostiene que lo más conveniente para el país es que no exista Gobierno. Afirma que, así, nadie se dedica a aprobar nuevas leyes o normativas, ni a modificar las existentes. Eso resulta lo más conveniente para su trabajo, porque no le cambian de improviso las reglas de juego, como en otro caso suele ocurrir.

Aduce también como argumento que, cuando Mariano estuvo como presidente en funciones, porque tampoco se había conseguido elegir nuevo ocupante de La Moncloa, durante ese tiempo España experimentó notables avances en lo económico, con un crecimiento claro del PIB y una notable bajada del paro. Es lo que dice.

Visto el tiempo perdido, y el penoso espectáculo de ayer en el Congreso, surge una pregunta inmediata: ¿quién es el culpable de lo ocurrido? Y la respuesta parece clara: Pedro Sánchez.

Él tenía el encargo del rey, y lo había aceptado, de intentar la investidura. Y por tanto era quien tenía que haber subido a la tribuna del Congreso con los apoyos necesarios conseguidos.

El candidato (ahora, ya ex candidato) ha dispuesto de casi tres meses para negociar, pero no lo ha hecho. No estado en eso. Se ha dedicado a otras cosas. Sobre todo a viajar por medio mundo y a codearse con los grandes de Europa. Bien está, pero no a cambio de descuidar la tarea principal que le habían encomendado.

Y ha llegado al Pleno del Congreso de los Diputados sin los deberes hechos. Así se lo han echado en cara, incluso, algunos de sus apoyos. Se lo han dicho el vasco Aitor Esteban, el valenciano Valldoví, Rufián de Esquerra...

Pedro Sánchez no se ha trabajado la investidura, creyendo que esos momios se regalan por la cara bonita del candidato. Y ha ocurrido lo peor.

Evidentemente, una investidura no se puede negociar en el último minuto, con ofertas y contraofertas precipitadas, sin tiempo para la necesaria consideración.

Y, por si fuera poco, con las dos partes implicadas filtrándolo todo: que se iban a reunir, cuándo, quiénes, las propuesta propias, las del rival, las condiciones, las respuestas, los ultimátum...

Como consecuencia, Pedro Sánchez ha cosechado el peor resultado conocido, con solamente 124 apoyos: los suyos más el solo voto del diputado de PRC.

¿Cómo pudo pensar que le investirían a cambio de nada? ¿Que todos doblarían rodilla, con el único argumento (o amenaza) de que, si no, no habrá otra salida que la repetición de elecciones?

¿Creyó que Pablo Iglesias se rendiría sin recibir a cambio una sólida contrapartida? Y, peor aún, ¿tratándole de una forma menospreciativa, ninguneándole?

¿De verdad pensó que Ciudadanos y Partido Popular se abstendrían sin ofrecerles nada, sin negociar un pacto de Estado o un programa de medidas?

Por acción y, sobre todo por omisión, el culpable de haber vuelto a colocar al país en la tesitura de seguir varios meses más sin Gobierno es Pedro Sánchez. Aunque, eso sí, mi amigo abogado le esté agradecido.

[email protected]

En Twitter @JoseApezarena

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