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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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A quién ha “dejado atrás” Pedro Sánchez: un recuento de bajas a final de año

photo_camera Pedro Sánchez, durante una intervención en el Congreso

Después de medio año sin dar una rueda de prensa (la última fue el 29 de julio, cuando presentó en Moncloa el resumen de gestión del primer semestre, con el lema ‘Cumplimos’), Pedro Sánchez presentará el 29 de diciembre el balance de fin de año, en el que dará cuenta del grado del cumplimiento de su agenda legislativa y del estado del Gobierno de coalición.

Durante tiempo, uno de los eslóganes más queridos de Moncloa, ‘inventado’ por Iván Redondo, ha sido “no dejar a nadie atrás”, aplicado sobre todo a dos realidades amargas: la pandemia de Covid-19, y el derrumbe que estaba provocando en tantos sectores económicos y profesionales.

Con ocasión de la campaña de las elecciones gallegas, en julio del año pasado, Pedro Sánchez concretó: “Lo que nos jugamos es qué respuesta damos a la crisis. La del PP la sabemos y la hemos sufrido; su fórmula para responder a las crisis es sálvese quien pueda. Y frente a ello, está la posición de un Gobierno firme, con una clara voluntad de no dejar a nadie atrás”.

El presidente fue, incluso, un poco más allá: “O sálvese quien pueda o no dejar a nadie atrás, o el Partido Popular o el Partido Socialista”.

Un lema, por cierto, que recuerda el efectista mensaje electoral de Isabel Díaz Ayuso, en su campaña: “Socialismo o libertad”, que tan dura crítica mereció desde la izquierda.

¿Nadie atrás? Según Vicente de la Quintana, colaborador de FAES, la realidad es que son muchos los españoles que se han visto relegados, desde que la “coalición progresista” empezó a gobernar. Hasta realiza un recuento de bajas, que comento y amplío:

-Han quedado atrás los miles de autónomos, hosteleros, pequeños comerciantes, que a medida que la crisis económica por la pandemia se agravaba, veían como el Gobierno recurría primero a la ocultación y después al endoso de responsabilidades a otros, sin arbitrar políticas coherentes excepto el “salvar como se pueda” al propio Gobierno.

-Han quedado atrás los catalanes no independentistas, mientras se concede a secesionistas el rango de interlocutores y representantes de una Cataluña tan homogénea como falsa. Y se les concede indultos. Atrás, los padres que piden apoyo para tener en castellano el 25% de las clases.

-Han quedado atrás las víctimas del terrorismo y sus familiares, que han asistido atónitos a los homenajes a los verdugos y al blanqueamiento de la historia criminal de ETA, mientras el Gobierno se dedicaba a aprobar acercamientos de etarras y a firmar acuerdos con Bildu, en España y en Navarra.

 

-Y las familias, autónomos y pequeñas y medianas empresas, que están padeciendo el alza del precio de la energía eléctrica. Con la subida del recibo de la luz de un 8% corrieron ríos de tinta (se habló de masas sumidas en la miseria energética), ahora, ante un aumento del 200%, apenas ocurre nada.

-Atrás los trabajadores de Nissan en Barcelona, que han visto cerrada la factoría, y los del metal en Cádiz. Y los agricultores y ganaderos, y los policías, y los estudiantes, y los loteros, los técnicos en teatros nacionales...

-Más de 22.000 empresas españolas han echado el cierre y casi 5.000 han ido a concurso desde enero.

-Ha quedado atrás la Justicia, que sigue sometida a los políticos, mientras las causas se retrasan sin fin.

-Han quedado atrás los ministros Carmen Calvo, Juan Carlos Campo, Isabel Celáa, Pedro Duque, Arancha González Laya, José Luis Ábalos, Manuel Castell, y el asesor áulico Iván Redondo, especie de fusibles para salvar a Pedro Sánchez.

-Atrás ha quedado Pablo Iglesias, y oscurecidas están sus dos principales seguidoras, Irene Montero y Ione Belarra.

-Y los socialistas que mostraron en público sus dudas sobre la coalición ‘Frankenstein’. Y todos los votantes socialistas que creyeron en la palabra de Pedro Sánchez de que algo así nunca sucedería, porque, entre otras cosas, él no podría dormir tranquilo.

-Han quedado atrás los cubanos y venezolanos, que esperaban de España algo más que silencio o evasivas cómplices.

Son muchas bajas, algunas de ellas terribles. Que desmienten que nadie se haya quedado atrás.

Y, sobre todo, resulta que, a pesar de tanta propaganda, y de lo que diga Pedro Sánchez el día 29, la crisis sanitaria y la crisis económica siguen ahí. Como el famoso dinosaurio. Lamentablemente. La respuesta, pues, ha sido muy insuficiente.

¿Se ha hecho algo bien? Sí. Por ejemplo, la operación de rescate en Kabul. Y la lucha por minimizar los desastres del volcán de La Palma. Y quizá alguna otra cosa. Poco, ante la lista de bajas y de ciudadanos abandonados.

editor@elconfidencialdigital.com

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