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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Respuesta a Pablo Iglesias: a los periodistas y a los medios nos controla el público

Micrófono de COPE
photo_camera Micrófono de COPE

En aquel momento, yo era Director de Informativos de la Cadena COPE. Y me llamó por teléfono un político de los de entonces con intención de echarme una bronca.

Tras criticar algunas noticias que ofrecíamos en nuestros espacios de actualidad, añadió, con no muy buenas formas:

-Vosotros, ¿con qué derecho difundís las cosas que contáis? ¿Quién os ha dado autorización para contar esas noticias.

-Yo soy diputado. He sido votado por los españoles y, por tanto, les represento. Cuando hablo, sé que lo hago con el respaldo de esos votos.

-Pero, ¿a vosotros quién os ha votado? ¿Con qué respaldo habláis? Con ninguno. No tenéis ninguna autoridad para hacerlo. Deberíais estar callados.

Y colgó.

Reconozco que en un primer momento me quedé casi paralizado, rumiando aquellos comentarios. Duró muy pocos segundos, porque enseguida reaccioné. Y me quedé muy tranquilo.

Me quedé tranquilo porque recordé que los periodistas de esa cadena de radio hablaban cada día, cada hora, cada minuto, con la autoridad y el respaldo… del público. De los oyentes, que en aquel momento eran varios millones de españoles.

Consideré, y así lo he comentado más de una vez en las clases que imparto, que todos los días se celebra en España un referéndum, en el cual los ciudadanos eligen qué medios de comunicación seguir. En este caso concreto, qué emisora desean escuchar.

 

Y lo deciden cada jornada. Una vez tras otra, optan por una cadena de radio, un periódico, una televisión, un digital... Libremente, porque quieren. Y es una votación, un referéndum, no cada cuatro años, sino, insisto, diariamente.

Ese es el respaldo, esa la autoridad: el apoyo del público. Que en el caso de COPE nos escuchaba porque quería. Y que tenía la absoluta libertad de dejar de hacerlo en cualquier momento, con un gesto muy sencillo: apagar el receptor o buscar la frecuencia de otra emisora. Así de fácil.

Lo traigo a colación porque Pablo Iglesias ha vuelto a arremeter contra los medios y contra los periodistas, olvidando que la prensa libre constituye uno de los pilares de la sociedad democrática, y, por tanto, quien busca acabar con ella es todo menos un demócrata.

Iglesias planteó, dialécticamente, cuál es la diferencia entre el poder ejecutivo, legislativo y judicial respecto a lo que calificó de “poder mediático”. Y contestó: “Que (con ese poder mediático) no hay ningún elemento de control democrático”.

O lo que es lo mismo: estaba reclamando el control de los medios desde el ámbito político.

Lo dijo, no en un mitin de partido, sino en el Congreso de los Diputados. Revestido, por tanto, de su condición de vicepresidente del Gobierno, desde el escaño en el Banco Azul.

No tiene razón el líder de Podemos. Los medios, el “poder mediático” como lo llama, están sometidos, en primer lugar, a las leyes. Esas leyes, por cierto, que Iglesias quiere cambiar porque han llevado a la cárcel al rapero Pablo Hasél, condenado por enaltecimiento del terrorismo.

Pero sobre todo se ven sometidos al veredicto democrático de los ciudadanos, que son los que, consumiendo unos u otros medios, eligiendo y desechando, deciden libremente cuáles van a continuar y cuáles no.

Es la audiencia, la ciudadanía, la que confiere autoridad y predicamento, y la que, al final, da y quita permisos de subsistencia. Es la que se esconde detrás de los distintos medios.

Pablo Iglesias habló de los tres poderes clásicos: legislativo, ejecutivo y judicial. A ellos se ha sumado después el llamado “cuarto poder”, la Prensa.

Pero, por encima de este último, existe un “quinto poder”: el público. Y es su veredicto el que controla, permite, anima o deja caer. Con libertad máxima. Con esas elecciones, con ese voto diario al que me he referido antes, no cada cuatro años como con los políticos, sino todos los días.

Así, los medios son, para bien o para mal, el reflejo del país que los sostiene. No en vano se ha afirmado tantas veces que las naciones tienen la prensa que se merecen. A lo que otros podrían matizar diciendo que la prensa tiene los países que se merece. Pero esa es otra historia.

editor@elconfidencialdigital.com

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