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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Sánchez se arrima a la sotana del Papa

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE.
photo_camera Pedro Sánchez, secretario general del PSOE.

A Pedro Sánchez le vale todo. Una cosa y la contraria. Lo aprovecha todo cuando le viene bien. Ha acreditado sobradamente su capacidad para maniobrar en función de un interés inmediato, coyuntural, sin atender a lo que propuso, afirmó o prometió en ocasiones anteriores.

El vídeo del día

La pandemia de coronavirus supera los 43 millones de casos con 1,15 millones de muertos.

Abundan, por ejemplo, estos días los vídeos en los que se ve y escucha a Sánchez asegurando que nunca negociaría ni pactaría con Bildu, criticando a Podemos por querer controlar a los jueces, negando a Pepa Bueno que fuera a dar a Pablo Iglesias una vicepresidencia y el CNI…

Cambia de gesto, de actitud, de posiciones, todas las veces que haga falta. Desdice su palabra, incumple promesas sin rubor alguno.

Acorraló a la Comunidad de Madrid con motivo del coronavirus, para luego tener el ‘detalle’ de ir a reunirse con Isabel Díaz Ayuso, incluso desplazándose a la Puerta del Sol y firmando unos acuerdos, y finalmente lo incumplió todo e impuso con puño de hierro el estado de alarma.

Pedro Sánchez ha creado problemas graves con la Iglesia, empezando con las acusaciones por las inmatriculaciones, con la ley de eutanasia exprés, la de aborto libre que propugna Irene Montero, l plan de aplicar el IBI a la Iglesia y de cobrar el IVA, la reforma unilateral de la ley de educación para el mes de marzo, la persecución a la enseñanza concertada

Convirtió en acto laico el homenaje a las víctimas del Covid, está dispuesto a desacralizar si hiciera falta la basílica del Valle de los Caídos, a pesar que en principio resulta intocable sin el visto bueno de la Iglesia, en aplicación de los acuerdos España Santa Sede.

Y resulta que ahora se apresura a buscar una audiencia con el Papa Francisco, anunciada en estas páginas y que se celebrará el próximo sábado, día 24.

La desfachatez del personaje, su frescura, son máximas. No para en barras.

Por hacer un poco de memoria y repasar su trayectoria personal y política, Pedro Sánchez fue el primer aspirante a La Moncloa que se declaró abiertamente ateo. Lo hizo en septiembre de 2014, entrevistado por Risto Mejide en Viajando con Chester. Afirmó también: “Creo que la religión no debe estar en las aulas, tiene que estar en las iglesias, corresponde al ámbito privado”.

Dos meses después, en noviembre, anunció que incluiría en su programa la supresión de la X de la Iglesia en la declaración de la renta, una revisión a fondo del concordato con la Santa sede, investigar el patrimonio de la Conferencia Episcopal, y exigir el IBI por los bienes eclesiásticos.

En marzo de 2015 prometió que, si ganaba las elecciones, revisaría el concordato, aprobaría una nueva ley de libertad religiosa y establecería que la religión se enseñe en horario extraescolar. “Mi apuesta será -declaró poco después- hacer un Estado laico en España. A todos los niveles, en educación, en materia de impuestos y también sobre las propiedades que tiene la Iglesia Católica”. Y en octubre insistió: “La religión estará fuera del horario escolar”.

En octubre prometió que, si ganaba las elecciones, quitaría poder y bienes a la Iglesia Católica, revisando la fiscalidad para que pague por los inmuebles que no dedica al culto, y revertiendo la intitulación de bienes.

Entrevistado ese mes en Los Desayunos de TVE, hablando de su programa electoral, aseguró que una “prioridad política” de un Gobierno socialista presidido por él sería convertir España en un “Estado laico”, cuyo objetivo fuera “garantizar la laicidad en su sistema educativo, en las ceremonias públicas, y dejar en el ámbito privado las creencias religiosas”.

El programa electoral del PSOE de 2016 incluyó la “supresión de la referencia a la Iglesia” en la Constitución y que incluyera el “principio de laicidad”.

En junio de ese año, Pedro Sánchez tuvo la iniciativa de felicitar a los musulmanes por la fiesta del Ramadán, felicitación que repitió el año siguiente, y el siguiente… lo que provocó críticas porque no hiciera lo mismo respecto a los cristianos en la Pascua o en Navidad. “Deseo a todos los musulmanes de España -dijo en 2018- un muy feliz Eid el Fitr. Que el mes de Ramadán que acaba de concluir os traiga, nos traiga a todos mucha paz. ¡Eid Mubarak!”.

Convertido en presidente del Gobierno gracias a la moción contra Mariano Rajoy, se estrenó en La Moncloa dejando el complejo en Navidad sin los tradicionales belenes que se colocaban todos los años.

De cara a las elecciones de 2019, prometió que si gobernaba, aprobaría el ‘derecho” a la eutanasia. Aunque, sin renunciar a ello, no incluyó en el programa electoral la derogación del concordato, la ‘recuperación’ al dominio público de los inmuebles inmatriculados por la Iglesia (se maneja la cifra de unos 3.000) y retirar la clase de religión católica de los centros estatales.

Tras ganar las elecciones, durante el debate de investidura celebrado en enero de 2019 recuperó lo de la reversión de las inmatriculaciones de la Iglesia. En “un Estado aconfesional -afirmó- no tiene sentido que ninguna confesión se sitúe por encima de la Ley”.

Esa es la trayectoria de Pedro Sánchez. Y ahora se arrima al Papa Francisco. Y, como para preparar el ambiente para la entrevista del sábado, ha alabado en redes sociales la última encíclica papal, Fratelli Tutti.

Comparto con el Papa -escribió- el llamamiento a construir un mundo más justo y solidario. Francisco analiza la crisis que vivimos desde una visión radicalmente social”. “Gracias por alzar su voz en defensa de los más vulnerables y clamar contra los efectos del neoliberalismo y el populismo”.

Certero, y valiente, estuvo Pérez Reverte el sábado, en laSexta: “Pedro Sánchez es ambicioso, sin escrúpulos, un 'killer’... Los ha matado a todos, y a los que no los va a matar... No le importa nada. Es inmune a las hemerotecas".

Ya se he dicho aquí más de una vez que Sánchez no es de fiar.

El sábado viaja a Roma para entrevistarse con el Papa Francisco. Espero que los consejeros del Pontífice tengan conocimiento exacto de las cosas que aquí se han contado y  han pasado, para no chuparse el dedo ni llamarse a engaño. Alguno de ellos, incluso, tienen acceso a medios informativos españoles. Que estén avisados y le adviertan. Porque, que no lo duden, después llegará la puñalada. Más pronto que tarde. Y ojalá que me equivoque.

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