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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Sánchez sí paga a traidores

Pedro Sánchez.
photo_camera Pedro Sánchez.

Pocas veces hemos asistido a tantos lloros en las tomas de posesión de nuevos ministros. Posesión de los recién nombrados por Pedro Sánchez para formar parte del Gobierno, y lloros, claro está, de los salientes. Y malas caras. Y silencios clamorosos.

En Exteriores, González Laya lamentó su salida porque, dijo, “queda mucho por hacer”. Miquel Iceta, descolocado y molesto, fue muy directo: "Siento mucho dejar este ministerio, lo quiero decir así de claro. Aquí hemos puesto mucha ilusión, muchas horas".

Tampoco se marchó contenta Isabel Celaá, que comentó a los periodistas que "a uno siempre le gusta terminar las obras", y que aún le "quedaban muchas tareas".

En cuanto a malas caras, José Luis Ábalos no mencionó al presidente del Gobierno en sus agradecimientos. Y, sobre silencios, Juan Carlos Campo no pronunció palabras en su despedida de Justicia.

Yo soy de la opinión de que de los sitios hay que marcharse con la cara alta.

Esos lloros contrastaban con la evidente alegría de los recién nombrados, singularmente Félix Bolaños, el nuevo dueño de La Moncloa, encantado de haberse conocido.

A la vista de la composición del Gobierno, parece claro que Pedro Sánchez sabe perdonar. Al menos externamente. Y que sí paga a traidores.

Traidor le fue Óscar López cuando, en las primarias del PSOE, apostó por Patxi López. Y lo mismo Isabel Rodríguez, la hasta hoy alcaldesa de Puertollano, que apoyó a Susana Díaz en la lucha por la secretaría general. El primero se ha convertido en el nuevo director del Gabinete, la segunda en ministra de Política Territorial.

Y salida desairada del otrora todopoderoso Iván Redondo, al que Sánchez no citó cuando anunció los cambios. Todas las versiones apuntan a que Redondo, quería un ministerio, el de Presidencia. Sánchez le ofreció otro (no se sabe si el ministerio florero, el de Cultura que ha dado a Iceta), no lo aceptó, y ha acabado en la calle.

De todas formas, la salida del director de Gabinete parecía obligada porque, dejarle en Moncloa, después de descabalgar a dos de sus principales rivales, Carmen Calvo y José Luis Ábalos, era ya demasiado.

Una pista sobre las intenciones ocultas, o no tanto, de Pedro Sánchez. Las nuevas ministras apuntan a ser los relevos de Page (Isabel Rodríguez, alcaldesa de Puertollano), Lambán (Pilar Alegría, delegada del Gobierno en Aragón) y Ximo Puig (Diana Morant, alcaldesa de Gandía), a la vez que Pilar Llop convertirse en la candidata a la Comunidad de Madrid.

Cuatro mujeres para cuatro presidencias regionales. Tal vez siguiendo el ‘modelo’ Isabel Díaz Ayuso.

Raquel Sánchez (alcaldesa de Gavá) podría ser el cambio para Cataluña, aunque en este caso allí están Mikel Iceta y Salvador Illa. Pero el futuro es el futuro.

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