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El terrible día en que Albert Rivera se equivocó

Albert Rivera y José Manuel Villegas, tras la comparecencia del líder de Cs.
photo_camera Albert Rivera y José Manuel Villegas, tras la comparecencia del líder de Cs.

Albert Rivera ha puesto fin a una aventura política reseñable, en la medida en que, muy en primera persona, creó un partido desde cero y lo condujo hasta ganar unas elecciones autonómicas en Cataluña y a ser tercera fuerza política del país, sólo detrás de PSOE y PP.

Otra cosa son los errores cometidos posteriormente, comenzando por el abandono de Cataluña, y siguiendo quizá con las decisiones tomadas a propósito de la formación de nuevo Gobierno tras las elecciones de abril.

Ahora le echan en cara que no aceptara firmar un pacto de mayoría con Pedro Sánchez (habrían sumado 180 diputados), y fijan ahí su principal equivocación. El reproche es que pudo 'tocar' poder y, sin embargo, ahora se ve en la calle.

Pero, digámoslo pronto, la disyuntiva de entonces no era tan sencilla. Tuvo que tomar en consideración que integrar un Gobierno de coalición con los socialistas significaba, con casi total seguridad, y más pronto que tarde, la desaparición de Ciudadanos como partido.

Uncirse al yugo del PSOE descalificaba cualquier futuro de C's como partido de oposición. Habría dejado el campo libre al PP, y al final sus propios partidarios acabarían votando directamente al socialismo sin necesidad de pasar por el intermedio de Ciudadanos. Suponía, en fin, la muerte de C's.

La otra opción era mantenerse al margen, para continuar intentando articular una oposición en el centro y disputar el terreno al Partido Popular. Es la que eligió, y la que le ha conducido a la dimisión y al abandono de la política.

¿Se equivocó Albert Rivera?

Resulta muy frecuente que, cuando las cosas ocurren, todo el mundo presume de que ya lo había previsto e incluso anunciado. Pero la realidad es que nadie había pronosticado una debacle tan fuerte como la sufrida el domingo por Ciudadanos. Nadie.

Los movimientos y dudas de Rivera, las distintas estrategias seguidas, pactando en unos lugares con unos y en otros con los contrarios, la famosa fotografía de la Plaza de Colón, los acuerdos en Andalucía, Murcia y Madrid, el "no es no" a Pedro Sánchez... no han sido entendidos por su parroquia, lo que explica la sangría de dos millones y medio de votos perdidos.

A lo mejor a Albert Rivera le venía demasiado grande la condición de líder de un partido de las dimensiones que llegó a alcanzar Ciudadanos. En el último debate electoral no salió bien librado.

Pero también puede decirse que, de alguna manera, C's ha tenido mala suerte. Porque su declive ha coincidido con el ascenso espectacular de Vox, con quien no competía directamente porque entre esos dos partidos existe bastante distancia.

Así que, no es que sus votantes se hayan pasado con armas y bagaje a Santiago Abascal. Lo que ha ocurrido es que muchos de los escaños perdidos lo han sido sobre todo en provincias con un bajo número de diputados, hasta cinco, en las que Vox se ha convertido en tercera fuerza y por tanto en todas ellas se ha apropiado del diputado que conseguía allí Ciudadanos.

Albert Rivera se marcha, desaparece de la política. Lo ha hecho con un discurso lleno de entereza y que le honra. En esta tierra, donde nadie tiene el valor de asumir sus responsabilidades, en la que el verbo dimitir no se conjuga, Rivera ha hecho un último favor al país con ese gesto de dignidad. Que tenga buena suerte y que le vaya bonito.

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En Twitter @JoseApezarena

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