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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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¡Viva los debates! ¡Abajo los debates!

Primer debate electoral, el viernes 1 de noviembre
photo_camera Primer debate electoral, el viernes 1 de noviembre

Hoy, lunes, tiene lugar lo que para muchos constituye el acto más relevante de la campaña electoral: el debate en televisión con los cinco candidatos nacionales, de PSOE, PP, C’s, Podemos y Vox.

Desde luego, se trata de un acontecimiento extraordinario, singular, llamativo… pero del que me temo que no van a salir demasiadas consecuencias prácticas. Al menos en lo que se refiere a la fijación del voto por parte de un porcentaje significativo de ciudadanos, y que por tanto puede tener algún reflejo en el resultado final.

El viernes, seguí con atención e interés la confrontación entre los siete portavoces de los partidos con representación parlamentaria propia. Y llegué a la conclusión de que había servido para muy poco. Insisto, en lo que se refiere a la conformación de opiniones finales y a la hora de concretar el voto.

Para empezar, siete son multitud. Con un formato semejante, resulta imposible que nadie pueda explicar con cierto sosiego sus posiciones. También porque unos y otros tienen que criticar a sus rivales directos, es decir a aquellos con los que compiten por los votos, defenderse de las andanadas que reciben, intentar ser ingeniosos a la vez que fiables, decir lo que llevan pensado aportar, tocar todos los asuntos que “se debe” abordar sin que falte ninguno…

Acabé con la sensación de que aquello parecía un guirigay inconexo más que un debate de ideas. Una ocasión fallida, en la que faltaron muchos aspectos interesantes y sobraron otros meramente coyunturales u oportunistas… Y con la convicción de seguramente esa noche ni un solo voto cambió de signo, en una dirección u otra, como consecuencia de lo que se vio y escuchó en el plató.

En fin, que, como primera conclusión, ¡abajo los debates!

Por cierto, ¿el viernes alguno de los contendientes resultó ganador? Desde mi punto de vista, ninguno. Reconozco que no lo tenían nada fácil. En todo caso, quien salió menos damnificado fue el portavoz del PNV, Aitor Esteban, que además de buen parlamentario, esa noche se dedicó sobre todo a hablar de “lo suyo”, mientras que los demás estaban en otro ámbito, en asuntos de proyección nacional.

El debate de este lunes se presenta un poco más corto en protagonistas, pero cinco siguen resultando una multitud.

Atendiendo a la volatilidad del voto que, por lo visto, presentan los comicios del 10-N, y al dato de que un treinta por ciento de los ciudadanos afirman que aún no lo tienen decidido y se decantarán en el último minuto, se opina que el enfrentamiento de esta noche sí puede ser decisivo en algún sentido. Veremos.

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Dicho lo dicho, sobre la dificultad de que los debates electorales tengan alguna eficacia práctica, he de afirmar que sigo siendo partidario de que se celebren.

A mí, personalmente, en estos casos me suele interesar calibrar cómo se comporta cada uno de los protagonistas, valorar quién acierta, quién se equivoca, y, sobre todo, intento adivinar cuál ha sido el diseño programático, ideológico, que llevaban pensado soltar: qué ideas tenía cada uno decidido “vender”, y qué flancos del enemigo habían identificado para atacarles por ahí.

Los debates sirven para muy poco, en mi opinión, pero tienen interés político y personal. Hasta como espectáculo televisivo, aunque eso no sea lo más importante.

Así que ¡viva los debates!

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En Twitter @JoseApezarena

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