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José Apezarena Editor de Confidencial Digital

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Zapatero a favor del pin parental

Zapatero, Guerra y Pajín en la fiesta de Rodiezmo.
photo_camera Zapatero, Guerra y Pajín en la fiesta de Rodiezmo.

No faltan quienes atribuyen la polémica que ha provocado el famoso pin parental a una maniobra del mismísimo  Gobierno. Y hasta pueden tener razón, porque lo han cogido con ganas.

Argumentan que Pedro Sánchez y su gente han extraído de la chistera tan llamativo conejo con objeto de provocar un buen escándalo, que tape otros problemas mucho más graves que les afectan. Como, por citar solamente uno, su claudicación ante el independentismo catalán, al que necesita para poder seguir en La Moncloa.

Desde luego, hay que reconocer que el asunto del pin ha roto los nervios a unos cuantos, tal es la crispación con que han reaccionado determinados sectores y personajes. ¡Cómo se ha puesto la señora Celáa! ¡Hasta quieren aplicar a Murcia el artículo 155 de la Constitución! ¡Como si se tratara de un intento de golpe de Estado! Lo dicho: demasiados nervios. A lo mejor convendría calmarse un poco.

Y se han movilizado para cambiar el nombre a ese mecanismo. Hay diarios nacionales, alineados por supuesto con el Gobierno, que han intentado bautizarlo con una denominación distinta: algo más antipático que el inocente y hasta moderno "pin". En sus noticias y crónicas lo quieren llamar "veto", veto parental.

Por resumir, el pin parental consiste en que los padres tengan la posibilidad de que los centros educativos les consulten sobre el contenido de las actividades escolares complementarias que se programan en horario escolar. Y, de entrada, no parece tan descabellado.

Para lograrlo, el mecanismo es escribir una carta al director del centro reclamando que informe previamente a los padres, a través de una autorización expresa, sobre cualquier charla, taller o actividad que afecte a cuestiones morales socialmente controvertidas, o sobre la sexualidad, que puedan resultar intrusivos para la conciencia y la intimidad de los niños. Así lo explica, al menos, Vox, el partido promotor del pin.

Y, de esa forma, el padre o madre puede dar su consentimiento o no para que su hijo asista a dicha actividad.

Una de las principales líneas de ataque al pin se ha centrado en decir que las familias no tienen capacidad de decidir sobre los programas escolares complementarios, al tratarse de actividades obligatorias, de las que, por tanto, no cabe eximirse. Intentarlo sería ilegal.

Bueno, pues por lo visto eso no es verdad, sino todo lo contrario. Agustín Ruiz Robledo, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Granada, afirmó en Onda Cero, en el programa de Carlos Alsina, que, desde el punto de vista legal, la aplicación técnica del pin parental es una objeción de conciencia, un derecho que está reconocido en la Constitución.

Y que la legislación educativa lo permite, ya que, en contra de la argumentación de los críticos, las actividades complementarias son voluntarias. No obligatorias.

¿Y quién hizo que tal cosa ocurriera, dando así cobertura al pin parental? Sorpresa: José Luis Rodríguez Zapatero.

Ruiz Robledo contó que, en 2007, el entonces presidente del Gobierno modificó la Ley Orgánica de Educación para que las actividades complementarias en los colegios concertados tuvieran el principio de voluntariedad.

Y, "si la ley desde el 2007 dice que las actividades complementarias tienen el principio de voluntariedad, no podemos decir que es ilegal".

¿Por qué hizo tal cosa el inolvidable Rodríguez Zapatero? Lo explicó también el catedrático. Para impedir lo que él consideraba "adoctrinamiento religioso" en los colegios concertados.

Para ello, cambió la LODE. Y, donde se decía que los centros podían perder el concierto si los padres obligaban a los niños a acudir a las actividades complementarias, se modificó diciendo que tales actividades no son obligatorias. Lo cual es de aplicación en este momento.

Así que, "si la ley desde el 2007 dice que las actividades complementarias son voluntarias, el pin parental no es ilegal".

"Si el PSOE quiere que las actividades escolares complementarias sean obligatorias tiene que cambiar la ley de Zapatero", añadió.

Lo que son las cosas. El pin parental lo va a salvar Zapatero.

editor@elconfidencialdigital.com

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