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Acomplejados e incluso papanatas

Quienes defienden que continúe el aborto libre en España, implantado de facto por la ley que aprobó Zapatero y que Rajoy no va a cambiar, se felicitaron efusivamente el pasado lunes tras confirmarse que el Gobierno retiraba la reforma de Gallardón.

Una de sus argumentaciones se centró en proclamar que, con el mantenimiento de la actual legislación abortista, España se acomoda a “los países de nuestro entorno”, que es -afirmaban- donde tenemos que mirar y a los que hemos de parecernos.

Y yo me pregunto. ¿De verdad esas naciones constituyen el modelo al que España y los españoles tenemos que parecernos? Y concluyo que quizá habría que recurrir un poco más al espíritu crítico.

Por poner algún ejemplo concreto ¿Hemos de aprender de una Francia que expulsó del país por las bravas a los gitanos rumanos y búlgaros? ¿La Francia donde el ultraderechista Frente Nacional está a punto de lograr la Presidencia del país? ¿La de los violentos enfrentamientos en los marginados  'banlieu' que rodean París? ¿La que cerró sus fronteras unilateralmente, a pesar de formar parte de Schoengen, para que no llegaran desde Italia inmigrantes? ¿Ese es el país avanzado y moderno que envidiamos?

¿Hemos de aprender de la Alemania que se ha planteado expulsar a los ciudadanos comunitarios que están allí sin trabajo? ¿La que ha engañado a decenas de jóvenes españoles que han viajado con la promesa de unas becas y unos puestos de trabajo que, cuando han llegado, se han encontrado con que no existían. ¿La Alemania egoísta e insolidaria, que, en la crisis, sólo cuida su interés? ¿La que ha mirado a otro lado cuando Rusia ha invadido Crimea, porque el suministro de gas procede de los yacimientos rusos?

¿Queremos ser como ese Reino Unido acusado de racismo por la Unión Europea por discriminar a los inmigrantes comunitarios, y cuyo gobierno ha sido llevado ante la justicia de Estrasburgo? ¿La de los más de 30.000 menores denunciados al año por actuaciones racistas? ¿La de la represión policial en Irlanda del Norte? ¿La que planeó bombardear Buenos Aires durante la guerra de Las Malvinas? ¿La de los turistas bárbaros y hooligans que destrozan estadios y trenes? ¿La que, además de Gibraltar, sigue tolerando la existencia de paraísos fiscales en las islas del Canal? ¿Eso hemos de imitar?

En fin, que, al igual que ocurre con España, todas las naciones presentan méritos y virtudes. Una parte de su historia incluye hechos memorables, pero al mismo tiempo sufren lacras y vergüenzas que ponen colorados a sus propios habitantes.

Así que, frente a espejismos y posibles complejos de inferioridad, tendríamos que resistir una cierta tentación de papanatismo. Porque pienso que la mayoría de los países de nuestro entorno no tienen demasiado que ofrecernos. ¡Que no son mucho mejores, vamos! Hasta creo que podrían aprender cosas de nosotros.

editor@elconfidencialdigital.com

Twitter: @JoseApezarena

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José Apezarena

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