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Aguirre y el precipicio de Rajoy

Una vez más a su estilo, Esperanza Aguirre ha vuelto a dar la campanada, con una rueda de prensa en la que anunciaba personalmente que deja la presidencia del PP madrileño.

Se va a su aire de nuevo. Sin miedo a dar la cara. Otra cosa no sé, pero miedo nunca ha tenido Aguirre.

Lo ha protagonizado a su manera, es decir, con una espectacular rueda de prensa. No con una nota o un comunicado. Y, además, convocada en domingo, a una buena hora, para que la noticia mande en los telediarios y ocupe las portadas.

Tal como informamos en ECD, la lideresa sabe bien que cualquier día, y a no mucho tardar, el juez le va a citar a declarar a propósito de la Púnica, el escándalo de corrupción que está demoliendo ladrillo a ladrillo el PP madrileño que ella ha encabezado durante años. Y tiene toda la lógica procesal que el magistrado desee preguntar a la presidenta.

Pero ahora, tras su dimisión, Aguirre acudirá al juzgado ya no como presidenta del partido. Lo cual es un gesto que el PP y  Génova deberían agradecer.

Con su decisión, la madrileña lanza un contundente mensaje, primero, a su compañera valenciana, a esa Rita Barbera que, habiendo sido alcaldesa de Valencia, ha visto cómo todo su equipo municipal se encuentra investigado (antes, imputado) por financiación ilegal del partido. Algo tendrá que decidir ella. Y Aguirre le ha enseñado la puerta.

Pero el mensaje no se queda ahí. Va también directamente al corazón del Gobierno y del partido, a Mariano Rajoy, al que igualmente le está mostrando el camino a seguir.

Si Rajoy venía afrontando una situación cada día más complicada, si empezaba a sentirse al borde del abismo, con su mediática dimisión Esperanza Aguirre le ha empujado al precipicio. Es la lectura más lineal que cabe hacer. Y la ya ex presidenta sabe muy bien que eso es así.

Significativo resulta el dato de que ella no le hubiera llamado a Moncloa para ‘consultarle’ su decisión. No se planteó preguntarle: le telefoneó para ‘comunicárselo’. Por si fuera poco, Rajoy al principio no le cogía el teléfono, y ella tuvo que enviarle un mensaje escrito, tras el cual hablaron y escuchó la respuesta del presidente diciendo que le “entendía”. ¿Mensaje recibido, entendido, también por parte de Rajoy?

Cuando, anteriormente, Aguirre abandonó todos sus cargos diciendo que dejaba la política por cuestiones personales (entonces se habló incluso de su salud), pareció que iba a desaparecer para siempre. No ocurrió. No mucho después, volvió para encabezar la lista del PP a la Alcaldía de Madrid, y a punto estuvo de ganar.

Ahora, la dimisión parecería una retirada definitiva. Pero con Aguirre los pronósticos no suelen funcionar. Lleva la política en la sangre. Lo ha vuelto a demostrar ayer.

editor@elconfidencialdigital.com

Twitter: @JoseApezarena

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José Apezarena

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