Sábado 20/01/2018. Actualizado 01:00h

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Que en Cataluña no gobierne Ciudadanos

Se inicia una semana crucial para Cataluña, con esas elecciones del jueves en las que ellos se juegan tanto, pero en la que nos la jugamos también todos.

Saldrá, de acuerdo con la conclusión casi unánime de las encuestas, un Parlament profundamente fraccionado. Y, según muchas de ellas, con un partido ganador, Ciudadanos, que será el más votado pero que, sin embargo, no logrará el mayor número de escaños. Lo conseguirá Esquerra.

Si tal cosa ocurre, es decir que gane Ciudadanos, estaremos asistiendo a un vuelco sociológico y político de bastante calado, porque será la primera vez en la historia que una formación política anti nacionalista cosecha en Cataluña el mayor número de votos.

A pesar de la victoria en papeletas, Ciudadanos no lo capitalizará en escaños, porque se ve penalizado por el voto rural, el de las zonas más independentistas, mientras que los sectores urbanos, las ciudades, y sobre todo Barcelona, teóricamente más avanzados y activos, apuestan por el cambio.

La gran incógnita es qué mayoría se configurará finalmente en la cámara regional, y quién podrá formar gobierno. Miquel Iceta lo ha intentado, pero va a resultar muy difícil. A pesar de que el PP se muestra dispuesto a hacer presidente al candidato socialista.

Esa disposición de los populares tiene, por supuesto, motivos elevados, de interés general: que al frente de la Generalitat se coloque, no un nacionalista, sino un, por así decirlo, constitucionalista. Con todas las dudas que provoca Iceta, pero en principio constitucionalista.

Pero se esconden, a la vez, propósitos algo menos cualificados. Como es el objetivo de fondo, por parte del PP, de que no gobierne Ciudadanos. Un partido que se ha convertido (paradojas de la política) en su principal enemigo, por la seria amenaza que puede representar de cara a las elecciones generales de 2019, y hasta, si hiciera falta, de 2018, si Rajoy decide hacerlas coincidir con municipales y autonómicas.

Mientras, García Albiol sigue sin acertar en los mensajes de campaña. Uno de los últimos errores: intentar animar a sus posibles votantes con el argumento de que sería una catástrofe que el PP quedara “por detrás de la CUP”. Con lo cual, parece fijar el objetivo máximo en ganar a la CUP. ¡Vaya patinazo!

editor@elconfidencialdigital.com

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José Apezarena

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