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Cataluña, vacunada contra nuevos intentos de independencia

Con vistas a las elecciones que se celebrarán en Cataluña el 21 de diciembre, las encuestas pronostican que la composición del futuro Parlament no variará sustancialmente de la actual distribución.

Si Junts pel Si se rompe, y sus dos integrantes concurren por separado, Esquerra ganaría las elecciones, con alrededor del 27% de los votos, seguidos de Ciudadanos (18,5%), PSC (14%), PDeCat (11%), Catalunya Sí que es Pot (11%), PP (9%) y la CUP (6,5%).

Así pues, los independentistas (ERC, PdeCat y CUP) se harían con casi el 45% del voto, mientras que los constitucionalistas (C’s, PSC y PP) estarían en el 42%. En las elecciones de 2015, que los independentistas plantearon como un plebiscito sobre la secesión, el independentismo alcanzó el 48% de los votos.

Con la situación descrita, el árbitro será Catalunya Sí que es Pot, coalición en la que figura Podemos, que podrá inclinar la balanza hacia el independentismo, y por tanto a la ruptura, o bien hacia el constitucionalismo, y con ello a mantener la integridad de España.

El último CEO, el llamado CIS catalán, da a los independentistas una intención de voto del 46%, pero sobre todo constata que, hoy por hoy, no existen transferencias entre los dos bloques.

Solo un 3% de los votantes de Junts pel Sí dice que ahora votaría a un partido no independentista (pero distinto de JxSí, ERC, PDeCat o la CUP). En el caso de  Catalunya si que es Pot, un 7% responden que votarían por una formación independentista, pero a cambio un 10% de la CUP lo harían por CSQP.

La intentona del 23-F, con toda la carga negativa que tuvo, produjo sin embargo un efecto positivo. Fue tal el despropósito de los hechos, el ridículo que hicieron sus protagonistas, el desprestigio que trajo consigo, la vergüenza propia y ajena que causó, que desde aquel momento el ejército quedó “vacunado” frente a cualquier hipótesis de golpismo militar.

Pues bien, tengo para mí que los atrabiliarios sucesos de estos últimos días alrededor de la proclamación de la república catalana, junto con los increíbles comportamientos de sus principales protagonistas, y sobre todo la incalificable deriva de Carles Puigdemont, van también a provocar, de rebote, un benéfico efecto: Cataluña va a quedar vacunada por muchos años frente a cualquier nuevo episodio independentista.

Aludía al antecedente del golpe del 23-F, pero también puede servir como referencia lo ocurrido en el País Vasco tras el “plan Ibarretxe”, cuyo fracaso ha traído consigo una evidente moderación de las actitudes extremistas respecto a la independencia.

Por lo tanto, si el pronóstico de las encuestas se cumpliera, que es algo que está por ver porque cincuenta días hasta el 21 de diciembre son mucho tiempo; aunque el nuevo Parlament repitiera la pasada distribución de bloques, tengo la convicción de que tardará tiempo, mucho tiempo, hasta que podamos asistir a una nueva rebelión como la escenificada estos meses y semanas.

Pienso que Cataluña ha quedado vacunada por largo tiempo frente a nuevos intentos independentistas. Creo que voy a acertar.

editor@elconfidencialdigital.com

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José Apezarena

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