Martes 22/05/2018. Actualizado 01:00h

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¿Echar de menos a Rubalcaba?

Algunos echarán de menos a Alfredo Pérez Rubalcaba, una vez que, tal como anunció ayer, abandone la dirección del partido socialista.

Le echarán a faltar, no tanto por su propia ejecutoria, cuanto por los recelos que despiertan los posibles sucesores. Muy singularmente el joven Eduardo Madina, que hoy por hoy parece que reúne mayores posibilidades para liderar el nuevo PSOE.

Dentro del Gobierno, en las altas instituciones, en los altos ámbitos empresariales, se aprecia no poca incertidumbre ante la hipótesis de que el otro gran partido político de gobierno que existe en España acabe siendo conducido por dirigentes imprevisibles y hasta inmaduros.

Por ejemplo les inquieta que en la calle Ferraz se instale alguien que carezca de una mínima "visión de Estado", necesaria para afrontar los graves retos que amenazan al país en estos momentos. Porque Rubalcaba sí ha tenido y tiene, y así lo ha mostrado más de una vez, ese elemental sentido de Estado.

No solamente se trata de consolidar la salida de la crisis económica, algo que todavía no está conseguido, sino también de afrontar los grandes desafíos exteriores (la construcción de la nueva Europa, Gibraltar, Iberoamérica...), pero sobre todo retos interiores como el proceso soberanista en Cataluña y País Vasco, junto con el cambio en la Constitución, la forma de Estado...

Son, entre otras, materias en las que Rubalcaba se mostraba, por así decirlo, 'fiable'. En el caso de Cataluña, frenó en seco al PSC, con el enorme costo político que ello ha supuesto para el socialismo catalán, cristalizado en el pésimo resultado conseguido en las europeas. Algo semejante aplicó en Navarra, para cortar la deriva del PSN hacia un pacto con el mundo abertzale que intentaba desalojar a UPN para poder gobernar.

A las incertidumbres se suma la psicosis que reina en estos momentos en las filas socialistas ante el doloroso espectáculo de los votos que han ido a parar a formaciones más a su izquierda, y con ello la tentación de escorarse mucho más, en la línea de los radicalismos, para tratar de recuperar posiciones. Todo el mundo tenía una cierta tranquilidad con Rubalcaba, considerado una persona en principio sensata, y ahora su marcha provoca graves incertidumbres.

Así, como paradoja, muchos lo echarán de menos.

editor@elconfidencialdigital.com

Twitter: @JoseApezarena

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Sobre el autor...

José Apezarena

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