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Izquierda gobernando Madrid y Barcelona

Las dos principales ciudades españolas, Madrid y Barcelona, afrontan una situación paralela desde el punto de vista político: la posibilidad de ser regidas por una formación de izquierda.

Pero no solamente de izquierda, sino incluso de una izquierda más radicalizada que lo que podría representar el PSOE, y por tanto con objetivos y propuestas que desbordan los planteamientos socialistas.

Esa posibilidad preocupa intensamente al mundo económico madrileño y catalán, que, tal como se cuenta en estas mismas páginas, ha empezado a moverse.

Entre las propuestas económicas de Carmena para los cien primeros días de gobierno municipal aparecían: auditar la deuda pública y hasta aprobar quitas, recuperar para el Ayuntamiento los servicios de limpieza, paralizar las principales operaciones urbanísticas, subir los impuestos a las grandes empresas... Además de una fuerte alza del IBI y de incrementar el impuesto a los bancos.

No se trata de un problema meramente local, ni siquiera del de dos ciudades muy importantes, sino que entra en juego también el interés nacional.

En el caso de la economía madrileña, que estos años viene comportándose como motor destacado en el conjunto de España, con unas relevantes cifras de crecimiento y de productividad, y hasta de creación de empleo, ocurre que un catarro en sus pulmones, añadido a un proceso semejante en la Ciudad Condal, podría acabar en pulmonía para la economía del país.

Acabada la hora de los mítines y de la campaña, cerrados los debates electorales en televisiones, llega la hora de gobernar. Y gobernar es tomar decisiones, que en este caso tendrían que ajustarse a ofertas electorales muy discutibles, pero sobre todo insostenibles económicamente. Más aún si, como ocurre en Madrid, la hacienda municipal se encuentra fuertemente endeudada.

Las futuras alcaldesas deberán considerar detenidamente qué consecuencias tendrán la aplicación de promesas como, por ejemplo, la construcción en Madrid, por iniciativa municipal, de viviendas para familias sin recursos.

Gobernar es administrar con tino los intereses generales, que no tienen por qué responder exactamente al programa electoral, pero menos aún si se trata de partidos que no consiguieron la mayoría del voto ciudadano.

 

editor@elconfidencialdigital.com

Twitter: @JoseApezarena

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José Apezarena

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