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A Montoro le importa un pito hacer de malo

Cristóbal Montoro ha demostrado más que suficientemente que él no está en la política para ser simpático, ni para hacer amigos. Y mucho menos aún en el ministerio que ocupa, el de Hacienda.

Ya en la primera legislatura del PP, Montoro se convirtió en el hombre-tijera, que recortaba todo, a todos y por todas partes, con el objetivo de embridar una situación económica de catástrofe. Y se ganó así los más expresivos anatemas.

Mariano Rajoy le premió esa actuación, manteniéndolo como ministro y volviendo a colocarle al frente del ministerio de Hacienda, a pesar de la opinión generalizada de que se trataba de un personaje 'quemado' políticamente.

A estas alturas, y gracias al callo adquirido, Montoro tiene espaldas anchas para asumir cualquier disgusto, cualquier menosprecio.

En ese sentido, no le cuesta demasiado asumir responsabilidades negativas, quedar incluso como el malo de la película, frente a otros compañeros de Gobierno, que pueden apuntarse tantos, lanzar promesas imposibles, dejando que después Montoro sea el heraldo de las malas noticias.

Viene a la cabeza esta reflexión viendo lo que acaba de ocurrir con la prometida equiparación salarial de guardias civiles y policías nacionales. El titular de Interior anunció que era cosa hecha, decidida, y que había 1.500 millones para alcanzar ese objetivo. Ahora se ha sabido que en realidad solamente cuenta con 600 millones, por 'culpa' de Cristóbal Montoro.

Zoido siempre podrá argumentar que él peleó por conseguir esa meta, y a continuación echar la culpa al ministro de Hacienda de que no se vaya a cumplir.

La táctica es sencilla. Y muy de agradecer. Cualquier ministro tiene en su mano lanzar anuncios espectaculares, firmar compromisos, prometer, sabiendo que detrás está Montoro, que se encarga de frenar y cortar tales iniciativas sin temblarle el pulso, sin pestañear, arrostrando por ello la impopularidad.

Otro ejemplo. La ministra María Dolores de Cospedal acaba de anunciar un importante incremento en los presupuestos del ministerio de Defensa. Lo que no ha dicho es qué piensa Montoro a ese respecto. Porque a lo mejor ocurre como con el sueldo de guardias civiles y policías nacionales.

editor@elconfidencialdigital.com

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José Apezarena

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