Sábado 16/12/2017. Actualizado 11:45h

  • this image alt

elconfidencialdigital.com elconfidencialdigital.com

La web de las personas informadas que desean estar más informadas

·Publicidad·

Los mofletes de Felipe González

Se ha quejado Guillermo Fernández Vara de que, antes, en el PSOE se debatían los asuntos, mientras que ahora lo que se practica es silenciar cualquier opinión disidente.

Lamentaba también uno de los más conocidos diputados socialistas, un personaje emergente y con mucho futuro, posicionado enfrente de Pedro Sánchez, de que desde dentro se haya desatado una persecución nada menos que contra Javier Solana, por haberse pronunciado a favor de la abstención del partido en la investidura. Promovido desde Ferraz, en las redes sociales han abundado las descalificaciones hacia quien siempre ha sido un referente del socialismo español.

Ahora le ha tocado a Felipe González. ¡Y de qué manera! Su firme apuesta por dar una salida al bloqueo político del país, permitiendo al PP gobernar y colocando al PSOE en primera línea de la oposición, acaba de provocar durísimas críticas desde el aparato del partido, o sea, de los escuderos de Pedro Sánchez.

Le han llamado poco menos que viejo carcamal, además de personaje mofletudo, y le han acusado de querer que siga gobernando el PP en España porque, en esa situación, a González le va personalmente (se entiende, económicamente) muy bien. ¡Qué falta de elemental respeto! Pero, sobre todo, ¡vaya nivel!

Así pues, navajas, y bien afiladas se mueven en el PSOE.

He de decir que estoy bastante de acuerdo con la última propuesta de Felipe González: si acabamos en unas terceras elecciones, los cuatro líderes actuales, los cuatro, deberían ser apartados y que no vuelvan a encabezar las listas de sus respectivos partidos.

O sea, si no encuentran otra salida que las urnas, Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias, a la jubilación, por incapaces de resolver los problema del país. Por cierto, que es algo que ya propuse, en estas mismas, páginas no hace mucho.

Aunque yo no descartaría otra posible solución. La que adoptaron los ciudadanos de Viterbo, en torno al año 1257. Tras una larga espera de tres años sin que los cardenales eligieran nuevo papa, decidieron encerrarlos sin calefacción, a pan y agua, hasta que eligieran nuevo pontífice. Y lo decidieron enseguida.

A lo mejor funciona aquí: encerrar a los cuatro a pan y agua hasta que den con una solución. Parece una broma, pero a lo mejor no lo es.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Sobre el autor...

José Apezarena

·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·