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Si yo fuera Pablo Iglesias cesaría a Errejón

Las revelaciones sobre el irregular contrato de investigación de Íñigo Errejón con la Universidad de Málaga, junto con las noticias sobre esa sociedad sin ánimo de lucro que constituyó Pablo Iglesias para su productora, que le permitió eludir determinadas cargas fiscales, han arrinconado por lo visto a Podemos y a su dirección.

Digo por lo visto, porque la reacción está resultando bastante sorprendente. En primer lugar, el líder carismático decidió no acudir a Telecinco, donde iba a ser entrevistado, y exigió, en cambio, hacer la declaración desde su despacho, con una única pregunta, y conociendo con anterioridad el tenor de esa pregunta. Francamente, una actuación impensable hace solo unas semanas.

Pero es que, además, ante esos escándalos (de momento, escandalillos, la verdad) la cúpula de la formación no ha tenido otra ocurrencia que hablar de "infamias" y de que todo es "una campaña" contra ellos. O sea, igual que acostumbran a proceder los partidos 'normales', esos que ellos llaman "la casta".

Poco a poco, los dirigentes de Podemos están incurriendo en errores bastante elementales, lo cual clarifica algo sus presuntas capacidades políticas, y anticipa tal vez cómo se comportarán si un día les toca asumir gobiernos, en los distintos niveles.

Analizando lo que hasta ahora habían proclamado y defendido, y tratando de meterme en su piel, pienso que la reacción inteligente, y altamente eficaz, habría sido pedir que les investiguen: exigir que se analicen sus comportamientos con el máximo detalle.

En lugar del buenismo de su seráfico eslogan, "Su odio, nuestra sonrisa", tendrían que haber proclamado: "Por favor, investíguenme", basados en la seguridad de que no tienen nada feo que esconder. Y eso proporcionaría una definitiva confianza en ellos y en su honradez.

Más aún. Si yo hubiera sido Pablo Iglesias, habría optado por destituir a Íñigo Errejón de todos sus cargos orgánicos, al menos hasta que se clarifique absolutamente su proceder respecto al trabajo investigador y a los dineros que ha cobrado por ello. Es el comportamiento consecuente que habría que esperar de esa nueva generación de políticos aparentemente limpios, altruistas y desinteresados.

Me parece que un gesto de ese estilo, además de honrar al líder de Podemos, habría merecido un gran impacto mediático y habría lanzado a la sociedad un mensaje irrebatible.

Lo dicho, yo habría destituido al responsable de la Secretaria Política, número dos de la formación. Pero, evidentemente, yo no soy Pablo Iglesias.

editor@elconfidencialdigital.com

Twitter: @JoseApezarena

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José Apezarena

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