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Pedro Sánchez, el tripartito y el Gobierno Frankenstein

Pedro Sánchez va a tener también su tripartito. Ese que inventó Pasqual Maragall con el Pacto del Tinell, firmado por PSC, Esquerra e Iniciativa. Pudieron gobernar Cataluña en coalición desde diciembre de 2003 a mayo de 2006, con un ejecutivo catalanista y de izquierdas encabezado por Maragall.

El mismo tripartito que, tras las elecciones autonómicas de 2006, permitió a José Montilla asumir la presidencia de la Generalitat hasta 2010.

Y el mismo que tiene ahora en la cabeza el secretario general del PSOE. Al menos, es lo que dan por cierto en el Gobierno. Tal como se ha contado en ECD, Mariano Rajoy está convencido de que, tras el 21-D, en Cataluña gobernará Esquerra con los apoyos del PSC y de Podemos.

Los últimos movimientos de Miquel Iceta van confirmando esa deriva. En Barcelona, a pesar de haberse visto bruscamente aparcados por la alcaldesa, que ha roto por su cuenta el acuerdo municipal, sin embargo los socialistas han permitido que vayan adelante los presupuestos de Ada Colau.

Por eso, están reviviendo viejas divisiones dentro del PSC, hoy escindido en dos mitades por los cambios de rumbo del secretario general, antes apoyando el 155 y ahora con el acercamiento al independentismo, quiebros que han dejado descolocados a buen número de alcaldes y dirigentes.

Ese pacto de los socialistas en Cataluña, con Esquerra y con Podemos, anticipa para Pedro Sánchez, de cara a las próximas generales en España, el escenario que no pudo conseguir tras las elecciones de 2015.

Entonces, el secretario general del PSOE trabajó intensamente para formar una mayoría parlamentaria, que la permitiría verse investido presidente del Gobierno, integrada por el Podemos de Pablo Iglesias junto con todos los nacionalistas e independentistas.

De hecho, Pedro Sánchez pudo haber llegado a La Moncloa si, en el Pleno del Congreso, los diputados de Podemos le hubieran dado el voto. Cosa que no ocurrió.

Precisamente aquel acercamiento a los independentistas fue lo que desató, dentro del PSOE, la violenta reacción de gran parte de los barones y de los viejos dirigentes, que condujo al traumático Comité Federal de l de octubre, en el que Pedro Sánchez no tuvo otra salida que dimitir como secretario general y renunciar el escaño.

En aquellos difíciles momentos, uno de los militantes más cualificados, Alfredo Pérez Rubalcaba, anterior secretario general, llamó “Gobierno Frankenstein” al Ejecutivo que habría salido del pacto diseñado por Pedro Sánchez con socialistas, independentistas de toda procedencia, los de Izquierda Unida, los de Podemos y el resto de los diputados.

Ahora, a la vista de los pasos que se están dando en Cataluña con dirección al tripartito (aunque esta vez liderado por Esquerra), todo indica que Sánchez vuelve a plantearse lo que Rubalcaba llamó “Gobierno Frankenstein”. Y que lo va a intentar.

La pregunta es si esta vez le dejarán. Porque dentro del PSOE las espadas siguen en alto. Aunque apenas se note.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena

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José Apezarena

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