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Políticos engañapueblos

Además de muy sonoro, uno de los calificativos más creativos y más gráficos del castellano es “engañabobos”.

Lo define la Real Academia como “Persona que pretende embaucar o deslumbrar”.

Parece claro que tal espécimen abunda en el mundo político: partidos y dirigentes que prometen, aseguran, anuncian, proponen… y luego no cumplen. Embaucan, deslumbran, pero al final todo son bambalinas y papeles pintados.

Siguiendo con la política y con esos individuos, cabría dar un paso más, algo más serio, y llamarles “engañapueblos”.

Es el concreto calificativo que me ha venido a la cabeza analizando lo que está ocurriendo con Grecia y sus actuales recién llegados dirigentes.

Siriza, el partido que acaba de ganar las elecciones y formar Gobierno, utilizó como banderín electoral la ruptura con los opresores externos, es decir, la troika, y con la deuda exterior, con las políticas de austeridad, con los recortes… Y ahora resulta que no van a cumplir nada de eso. Han descubierto que no se pueden imponer al resto de países europeos.

Querrán argumentar que Europa se ha puesto cerril, que Alemania se muestra implacable, que falta solidaridad entre los socios comunitarios y no acaban de entender la pobreza extrema en que se encuentra el pueblo griego, que se trata de una situación injusta… y quizá tengan razón. Quizá. Pero, al final, los hechos son que no van a cumplir aquellos solemnes compromisos con la ciudadanía, que fueron precisamente los que les permitieron vencer en las elecciones. Es decir, que las ilusiones, el voto, van a ser traicionadas.

Yo pregunto. ¿Acaso esos líderes no sabían que sus balandronadas eran imposibles? Parecía bastante claro que las naciones acreedoras no aceptarían que les impusieran, porque sí, recortes y rebajas en la devolución de la deuda. Y si lo sabían, o lo intuían, ¿cómo tuvieron la frescura, cuando no el atrevimiento, de prometerlo?

Esos dirigentes que concurren a unas elecciones lanzando promesas imposibles, ofertas que por eso mismo resultan tan atractivas que encandilan a los electores, son unos “engañapueblos”.

Ojo, que a lo mejor no hay que irse tan lejos, hasta Grecia, sino que también habría que mirar hacia acá. Ahí está el Partido Popular, que ganó en 2011 con un programa que al día siguiente empezó a incumplir.

Y también aparecen en primera posición los chicos de Podemos, que se presentaron a las europeas con unas promesas que ahora reconocen que eran inviables por extremosas. ¿Han pedido perdón por aquel engaño, deliberado o no? De ninguna manera.

Por cierto que ahora, camaleónicos, esos mismos líderes de Podemos proclaman que no son ni de derechas ni de izquierda, califican su programa de socialdemócrata, sostienen que todo el mundo es bueno y ellos mucho más… todo para conseguir ese voto amplio que necesitarían para poder gobernar el país.

Si engañaron en las europeas, si entonces fueron “engañapueblos”, nada garantiza que no le estén siendo hoy, tanta parece el ansia de ganar que muestran. Junto con tanto comportamiento irregular y sospechoso,  de esos políticos nuevos supuestamente limpios y honrados, que han salido la palestra

En fin, que hay que mirar a Grecia y tomar nota de lo que allí prometieron sus amigos de Siriza y de lo que de verdad está pasando, para evitar que nadie engañe aquí.

editor@elconfidencialdigital.com

Twitter: @JoseApezarena


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José Apezarena

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