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El Rajoy de José Mota

Vi con gusto el programa especial de Nochevieja de José Mota emitido por Televisión Española. Y coincido con unos cuantos tuits que se escribieron inmediatamente después, en la línea de que el protagonista demostró que se puede hacer humor del bueno, creativo, de nivel, sin ser hortera, zafio y ofensivo, sin necesidad de acudir a la sal gruesa. A lo mejor tendrían que tomar nota unos cuantos.

Una de las conclusiones que saqué es que el Mariano Rajoy presentado, o representado, por José Mota es casi más auténtico, más él mismo, que el propio imitado. Es que lo borda.

La rueda de prensa en la que el supuesto presidente del Gobierno se sometía a las preguntas de los periodistas me pareció casi antológica, con las respuestas “Sí”, “No”, “Fin de la cita” y la huida final sin aceptar más preguntas. Lo mismo que la comparecencia de Rafael Hernando con sus  “compañeros y compañeras”, “periodistas y periodistos”, “preguntas y preguntos”, etc. Una broma que tiene sus pelendengues, en estos tiempos de tontunas.

Y, a mi parecer, José Mota se muestra especialmente acertado en las representaciones de Mariano Rajoy y de Pablo Iglesias. El diálogo del líder de Podemos con las gaviotas de la isla, su “no me interrumpas, que yo no te he interrumpido”, y el remoquete “tranquilo, tranquilo, no te pongas nervioso”, resultan muy certeros.

Antológica me pareció la escena en la que había decidir, de entre los cuatro líderes políticos, qué pareja podía formarse para salir de la isla en el bote. Tras evaluar todas las combinaciones, ninguna resultó viable y el bote partió sin ellos.

Por cierto que, hablando de Rajoy, al presidente del Gobierno se le ve en la gloria. Solamente le falta levitar. Miren, si no, la rueda de prensa del viernes, tras el último consejo de ministros, en la que realizó el balance político del año. Nadie diría que en las elecciones quedó muy lejos de la mayoría, que para ser investido necesitó nada menos que la abstención de los socialistas, que está perdiendo votaciones en el Congreso, y que para gobernar precisa el apoyo de tres fuerzas políticas.

Rajoy ha hecho de la necesidad virtud, y de la obligación de tener que pactarlo filosofía básica y constitutiva de su partido. Como si toda la vida lo hubieran aplicado así. Pronto ha olvidado los graves errores cometidos cuando tuvo mayoría absoluta. Como si no hubieran existido…

Lo dicho, Rajoy, el Rajoy de verdad, se comporta como si se encontrara en la gloria. Y a lo mejor es que lo está.

editor@elconfidencialdigital.com

En Twitter @JoseApezarena

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José Apezarena

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